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Las aguas del New Flame no llegarán al Parlamento

La única explicación plausible para que el PSOE haya rechazado el debate sobre el siniestro del buque New Flame en Gibraltar es que no quiera llenar de fuel, de chatarra y sobre todo de ruido la precampaña electoral.

el 14 sep 2009 / 22:18 h.

La única explicación plausible para que el PSOE haya rechazado el debate sobre el siniestro del buque New Flame en Gibraltar es que no quiera llenar de fuel, de chatarra y sobre todo de ruido la precampaña electoral. Y es cierto, como zanjaron los socialistas frente a la oposición en pleno, que este asunto forma parte del ámbito de competencias del gobierno de Peter Caruana. Lo preocupante es que, en materia de medio ambiente, todavía existan exclusivas cuando ni el aire ni los mares entienden de banderas.

En el caso del Peñón, el grueso del contencioso sobre la soberanía hispano-británica ha sido sabiamente aparcado para que, bajo la fórmula de un foro tripartito con presencia activa de los propios gibraltareños, se desbloqueen cuestiones como las comunicaciones aéreas con el Peñón y el flujo fronterizo o las líneas telefónicas. Pero la cuestión medio ambiental debe ser una de las prioridades en las que sumen fuerzas el Gobierno español, el británico y el gibraltareño. Sobre todo si buena parte de los reveses ecológicos tienen como escenario unas aguas jurisdiccionales también turbulentas. Como antes ocurriera con el "Sierra Nava", en el lado español de esa misma Bahía de Algeciras. ¿Por qué no pueden sumarse recíprocamente los recursos anticontaminantes del Peñón y de su entorno ante un mismo riesgo?

Es cierto que, ahora, tanto la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, la Junta y el Gobierno central activaron los planes de emergencia territoriales, intentando defender el litoral circundante a pesar del oscurantismo sobre la naturaleza de la carga a bordo del barco siniestrado. Hoy sabemos que, al margen del fuel, el New Flame -que la aseguradora intenta rescatar a través de la empresa Titan Maritime-- todavía almacena 42.000 toneladas de chatarra. También conocemos que la Dirección General de Costas mantiene un retén de diez operarios en situación de pre-alerta para contener cualquier derrame. Con esos datos encima de la mesa, ¿qué tendrían que perder los socialistas ante cualquier acción parlamentaria? Es verdad que el PP lleva cuatro años buscando -por fortuna inútilmente hasta hoy-una reedición de la foto del chapapote en versión ZP. Y que -ya lo ha hecho--, acusaría a las autoridades andaluzas de bajada de pantalones ante las del Peñón. Pero hubiera sido una buena ocasión para que el Parlamento de Andalucía reclamara mayor presencia de nuestra autonomía en un foro tripartito en el que ni pinchamos ni cortamos, aunque su agenda pueda interesar seriamente a nuestros ciudadanos o, sin ir más lejos, a nuestras costas.

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