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"Las Atarazanas pueden abrirse ya. Con diez millones se restauraría todo"

El director de las obras de conservación de las Atarazanas entre 1988 y 2004 considera «necesario» seguir con la rehabilitación y reclama el nombramiento de un arquitecto conservador como el de la Catedral o el Alcázar.

el 31 ene 2014 / 21:50 h.

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15451964 No quiere entrar en la polémica entre la Fundación Atarazanas, la Caixa y la Junta, así que se aleja de mensajes «alarmistas», pero el arquitecto que trabajó durante 16 años en los antiguos astilleros cree necesario que se retome su conservación e incluso afirma que la mejor defensa del edificio es que se abra ya, lo que ve factible con una pequeña inversión inicial. ¿Cómo están las Atarazanas? Esta pregunta es difícil de contestar porque no hay inspecciones ni conocimiento del estado del edificio al estar cerrado. Las Atarazanas son especiales porque reúnen grandes bóvedas, faldones de teja, de uralita, forjados planos… hay muchos tipos de materiales y de soluciones constructivas y eso plantea que para restaurarlas es necesario un gran conocimiento del edificio. Creo que debería tener un arquitecto conservador como la Alhambra y la Catedral para asegurar que siempre esté en continua revisión. ¿Cuánto tiempo dedicó a la restauración del monumento? Julia Molina y yo, más un amplio equipo de profesionales, trabajamos en el edificio desde 1988 hasta 2004, así que tenemos un conocimiento del edificio muy profundo. Y con ese conocimiento, ¿cree que hay peligro de derrumbe? En 1988 se hicieron los primeros planos, después las primeras catas (incluso contratamos a un joven entonces Fernando Amores) y, luego, obras de restauración en profundidad, que se tuvieron que limitar a un presupuesto. Se consolidaron las bóvedas de las naves 2 y 4, se conservó el cuerpo de la muralla, el cuerpo de la cabecera, pero no se tocaron las naves altas 2, 4 y 6 ni las bóvedas de la 6. En 2002 nos avisaron de urgencia porque hubo un derrumbamiento una noche en la nave alta número 4 e hicimos una reparación de emergencia. Sé que pusieron una cubierta nueva en la nave 4, pero siempre fueron obras de poca entidad y, sobre todo, para evitar la entrada de agua. Nosotros también hicimos el salón de actos, que tuvo mucho uso. Las bóvedas estaban despegándose de los muros de los arcos e hicimos un manto de hormigón por arriba para sujetarlas. Pero si dejasteis zonas sin tratar y ya se registraron desprendimientos, ¿cómo estará el edificio tantos años después? No lo sé, habría que verlo, pero claro que es necesario seguir el proceso de restauración. Teníamos un sistema que dio resultados durante 20 años, tenemos el proyecto para la rehabilitación completa de las Atarazanas, pero no se siguió. Las vigas metálicas de la nave 6 se estaban hundiendo, necesitaban una reparación importante en ese momento y creo que no se tocaron más. ¿Desde cuándo no entra en los astilleros medievales? La última vez fue hace un año. La Fundación Atarazanas cree que por «lógica» habrá derrumbes, ya que lo avisaban informes de 2008. ¿Opina igual? No quiero entrar en la polémica. Hay que sumar y lo interesante es que se pueda realizar la obra, que se rescaten las Atarazanas. Las declaraciones un poco alarmistas de uno y otro lado no son lo importante. Es necesario arreglarlas y que tengan repercusión en la vida económica, social y cultural de Sevilla. Y nosotros estaremos dispuestos a ayudar a las Atarazanas. ¿Y si se cumplen los malos augurios y empiezan a caer trozos? La mejor defensa para el edificio sería que permanezca abierta. Creo que con pequeñas obras se puede abrir ya. No veo justificado que estén cerradas. Con limpieza, seguridad y poniendo el reloj en hora (sonríe) se pueden abrir y sacarle rédito turístico y cultural. El salón de actos está en condiciones. A mí me han llegado personas que quieren exponer allí. Deberían estar abiertas El mensaje de la Fundación, sea o no alarmista, reabre el debate. Hace su función y hacen bien su papel. Igual que el consejero dice ahora que tiene que albergar algo americanista. Yo creo que tiene un problema de usos, pero sobre todo es un problema de devolverle su construcción, su identidad, su belleza, y eso pasa por desvelar su origen, por excavar cuanto menos en un par de naves para poner en relación el nivel de la ciudad de hoy con el de las atarazanas de origen. Nosotros bajamos la cota un metro, pero al bajarla toma más fuerza. Dicen: ¡es que ya es muy grande!, pero es como si la Catedral estuviera la mitad cubierta de tierra, seguiría siendo grande, pero sería una pena. ¿Cómo debería ser el proyecto de recuperación? Las Atarazanas son más importantes que los arquitectos. Hay que respetarla y no puede ser un proyecto de autor. 700 años son más importantes que una vida fugaz. ¿Cuánto costaron las obras entre 1988 y 2004 y cuánto dinero haría falta ahora para rehabilitarlas? Con diez millones de euros sí se puede hacer la restauración y la adaptación a un programa que logre un edificio abierto al público, a las visitas. La obra entre 1990 y 1992 costó 173 millones de pesetas (1,04 millones de euros); la segunda, que incluía el salón de usos múltiples, 409.055 euros, y recuperar las cubiertas, 296.885 euros. ¿Se perdió una oportunidad con el Caixafórum? Lo importante es encontrar una solución pronto. Debería ser un monumento público, no privado. No de un banco, porque así no se tiene el control.

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