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Las autonomías y su dispar salud financiera

Los interesantes datos de deuda pública incluidos en el último boletín del Banco de España están dando bastante juego en las páginas de la prensa. En esta misma columna hace quince días glosábamos someramente los datos referidos a los ayuntamientos. No pensaba tirar mucho más del asunto porque, en general, de un tiempo a esta parte la mesura es norma...

el 15 sep 2009 / 15:45 h.

Los interesantes datos de deuda pública incluidos en el último boletín del Banco de España están dando bastante juego en las páginas de la prensa. En esta misma columna hace quince días glosábamos someramente los datos referidos a los ayuntamientos. No pensaba tirar mucho más del asunto porque, en general, de un tiempo a esta parte la mesura es norma en las cuentas públicas. Y aunque esto mismo es noticiable también es saludablemente anodino.

Si retomo la cosa es para argumentar en contra de algunas informaciones que, no resignándose a lo equilibrado de los datos, tratan de convertir nuestro cerebro en un queso de gruyere lanzando verdades a medias. Y una verdad a medias es proclamar, teniendo todas las cifras a mano, que la deuda de las comunidades autónomas está marcando récords, siendo así que en el segundo trimestre de 2008 se ha colocado en 63.508 millones de euros, un 8,9% más que en idéntico periodo de 2007 y un 5,9% del PIB en términos globales. El mensaje es ¡el gasto público de las autonomías está descontrolado!.

Pero un tratamiento así de burdo de los números no es de recibo en el siglo XXI: es obligatorio dar a conocer las cifras relativas, sobre todo cuando están a mano y se pueden explicar tan brevemente como esto: a la altura de 1995 la deuda total de las autonomías se elevaba a un 6% del PIB, que caía al 5,7% en el primer trimestre de 2008. Esto es, en su conjunto, el nivel de deuda, tal como lo mide la gente que pretende ser tomada en serio, se ha reducido levemente. Lo que resulta congruente con el periodo de bonanza económica que hemos vivido en dicho periodo.

Más chocante resulta algo que no debe evitarse mencionar, y es la disparidad entre la deuda pública de las diferentes comunidades autónomas de régimen común, tanto en términos per cápita como en su evolución 1995-2008. Entre quienes han aumentado su nivel de endeudamiento están: C. Valenciana (del 6,5% al 11,1% del PIB), Baleares (del 3,4% al 7,8%), Castilla-La Mancha (2,7% al 4,8%) y Madrid (3,7% al 5,4%).

Otras regiones han mantenido su endeudamiento: Cataluña (el mismo 8,3% de 1995 es el que registra en 2008) y Castilla-León (3%). Por último, algunas administraciones autonómicas han hecho un esfuerzo de contención rebajando su deuda y equilibrando, así, la media nacional: se trata de Andalucía (del 7,6% al 4,7% del PIB), Murcia (5,3% al 2,4%), Extremadura (6% al 4,5%) y Galicia (8,5% al 6,5%).

Las cifras de deuda autonómica per cápita se ajustan bastante a lo descrito: Valencia ocupa el primer puesto con 2.450 euros por habitante y le siguen Cataluña (2.365 euros), Baleares (2.047 euros) y Madrid (1.665 euros), para una media nacional de 1.380 euros. Andalucía se sitúa por debajo con 883 euros per cápita.

Lo que quería mostrar es que sólo después de un baile de números de este tipo es cuando uno puede meterse legítimamente en juicios de valor. Para mí hay uno tan trivial como irresistible: parece que hay administraciones autonómicas que han aprovechado la fase alcista para sanear sus cuentas mientras que otras han hecho justo lo contrario. Coinciden, además, estas últimas con las que hacen bandera de la rebaja de impuestos sin recorte de servicios. Ahora sabemos que su milagro pasa por barrer debajo de la alfombra.

Catedrático de Hacienda Pública

jsanchezm@uma.es

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