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Las bicis no son para el alcalde

Desde hace muchos meses bajo a Sevilla dos tardes por semana y, a las 19.00 horas, espero el autobús que me traiga a Mairena. Paso así unos 15 minutos junto al carril-bici y me entretengo en hacer un pulsómetro mental del uso de la vía ciclista...

el 14 sep 2009 / 20:49 h.

Desde hace muchos meses bajo a Sevilla dos tardes por semana y, a las 19.00 horas, espero el autobús que me traiga a Mairena. Paso así unos 15 minutos junto al carril-bici y me entretengo en hacer un pulsómetro mental del uso de la vía ciclista; gracias a él, he ido comprobando el ascenso casi geométrico de este tráfico que, en poco tiempo, ha pasado de cero a unas diez bicicletas al minuto. Al mismo tiempo, como es lógico, mientras los ciclistas circulan idílicamente y sin interferencias en una y otra dirección, observo el lío originado por los coches en el que cada cambio de semáforo forma colas de varios cientos de metros.

Pero, hete aquí, que unos hiperactivos presidentes de comunidades vecinales del centro se acuerdan de Los Intocables e intentan imitar a Kevin Costner en su empeño por meter en la cárcel a Al Capone no por ganster sino por defraudar a Hacienda: en vez de atacar frontalmente la peatonalización alegan que falta no sé qué detalle en la normativa del tráfico de velocípedos e intentan echar abajo el ordenamiento actual para que vuelva a estar en vigor el anterior. Si esto sucediera -que siempre puede haber un juez celoso de las esencias- seguramente se sentirían orgullosos pensando que han apeado de la bicicleta al alcalde. En realidad dejarían sin ella a estos que pasan ante mí marcando el futuro urbano y climático. Monteseirín, a lo mejor, ni tiene.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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