Economía

Las bolsas acusan el cisma en el BCE por la compra de bonos

Dimite el consejero alemán de la entidad y acentúa las caídas, que lidera el Íbex al perder un 4,4%.

el 09 sep 2011 / 16:32 h.

Nuevo viernes negro en los mercados. Las bolsas vivieron ayer otra terrorífica jornada en la que el Íbex 35 se sitúo a la cabeza de las pérdidas registradas en las principales plazas europeas, al cerrar con un descenso del 4,44%, que le llevó a perder de nuevo la cota de los 8.000 puntos, para quedar en 7.910,2 enteros, el nivel más bajo desde abril de 2009, dejándose las ganancias de las dos últimas sesiones y concluyendo la semana con un retroceso del 6,5%.

Las bolsas sufrieron las nuevas incertidumbres surgidas en el mercado sobre el sector financiero y la solvencia de Grecia, en una jornada marcada por la dimisión del representante alemán en el Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark, por su oposición al plan de compra de bonos de España e Italia por parte de esta entidad. Un plan que se activó a principios de agosto para calmar los ataques contra la deuda de los dos países.

Stark, que sigue así los pasos del anterior presidente del Bundesbank, Axel Weber, que también renunció a presidir el Banco Central Europeo por oponerse a la compra de bonos griegos y portugueses, seguirá en su cargo hasta que se nombre un sucesor a finales de año.

La cotización del euro frente al dólar acentuó su descenso, con lo que el canje acaba la semana en los 1,3817 dólares y se sitúa en su nivel más bajo frente al billete verde desde el 11 de marzo. Y las primas de riesgo de España e Italia se mantuvieron por encima de los 300 puntos básicos, en 340 y 364, respectivamente.

A la espera de conocer el desarrollo de la cumbre del G-7 en Marsella (Francia), los mercados se encontraron con las advertencias de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien alertó de la necesidad "urgente" de aportar capital adicional en algunos bancos europeos ante el riesgo de una mayor propagación de la debilidad económica "o incluso una crisis de liquidez". Otro mensaje procedente del FMI que volvió a agitar los mercados.

Plan de estímulo de EEUU. Poco antes de que se volviera a desatar el caos en Europa, al otro lado del Atlántico, el presidente de EEUU, Barack Obama, planteó al Congreso un plan de creación de empleo dotado con 447.000 millones de dólares (321.593 millones de euros), a complementar con un "ambicioso" plan de recorte de impuestos para los trabajadores y los empresarios valorado en 240.000 millones de dólares (172.667 millones de euros).

Con el objetivo de reducir drásticamente la actual cifra de paro estadounidense, un 9,1%, Obama propuso destinar 35.196 millones de euros a la extensión del seguro de desempleo, otros 21.549 millones a la modernización de los colegios y 35.910 millones de euros más a obras de infraestructuras de transportes. De forma paralela, pretende reducir en 240.000 millones de dólares los impuestos que pagan los trabajadores de cara al primer semestre del próximo año.

Ambas medidas se compensarán con un plan de reducción del déficit, que dará a conocer en detalle el próximo lunes. "En una semana, revelaré un plan más ambicioso que no solo cubrirá el coste de este plan de creación de empleo, sino que servirá para estabilizar nuestra deuda a largo plazo", anunció.

En relación a este plan, adelantó que incluirá "modestos ajustes" sobre los seguros sanitarios y una reforma fiscal encaminada a "pedir a las grandes riquezas y empresas que paguen de una forma más justa".

No obstante, explicó que los recortes del gasto contemplados en este plan "no se producirán repentinamente", ya que eso supondría un "lastre" para la economía del país e "impediría que las pequeñas y medianas empresas y las familias de clase media se recuperen de inmediato".

El presidente urgió insistentemente al Congreso a aprobar estas nuevas medidas, que han recibido el apoyo previo de la bancada demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes y el de una parte reducida de los republicanos. "Voy a mandar al Congreso la Ley de Empleo y no debería haber nada controvertido", apuntó.

En este sentido, instó a los congresistas y senadores de ambos partidos a acabar con el "circo político" de estos últimos meses y a "trabajar por el futuro del país". "Acabemos con la burocracia que ralentiza la economía y pongámonos a trabajar".
No será fácil, la aprobación está en manos de los republicanos, que dominan el Congreso.

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