Cofradías

Las cofradías desafían al mal tiempo

La Carretería y el Cachorro se quedaron en casa por la amenzada de lluvia. El resto salió a la calle.

el 06 abr 2012 / 13:52 h.

La O pudo hacer estación de Penitencia.
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Tras una Madrugá pletórica, que algunos se atrevían a calificar incluso como la mejor de muchos años, los sevillanos esperaban una tarde de Viernes Santo tranquila. Pero la lluvia volvió a truncar los sueños de los cofrades y, aunque al final se arregló el día, el Cachorro y la Carretería se vieron forzadas a quedarse en casa, haciendo un ejercicio de responsabilidad. Un par de chubascos aislados sorprendió a la Soledad de San Buenaventura y La O en la calle, cuando ya se habían decidido a salir. Pero nada hizo cambiar su postura. Al caer la noche, las estrellas le robaron el protagonismo a las nubes y San Isidoro, Montserrat y la Mortaja cerraron una jornada gélida, con poco público en las sillas y mucho en las calles deseoso de cofradías.

La decisión del Cachorro y la Carretería no se hizo esperar. Ambas cofradías manejaban un mismo parte meteorológico que daba un alto riesgo de lluvia, aunque moderadas, hasta las 19 horas. Las dos hermandades cambiaron su estación de penitencia por un viacrucis en el interior de la nueva basílica menor del Cachorro y una oración en la capilla de Real de la Carretería.

José María Ruiz, hermano mayor del Cachorro, que deja el cargo tras la Semana Santa después de nueve años, lamentaba haber tenido que tomar esta decisión. Durante su mandato, sólo ha completado la estación de penitencia en tres ocasiones: "No estamos dispuestos a poner en riesgo ni la cofradía ni a los titulares. Desgraciadamente tengo muchas maslas experiencias por la lluvia como hermano mayor". Y eso que este año, por ser el último, por ser la primera vez que salía de una basílica menor, "era muy especial. Pero con los pies en el suelo, lo primero es la hermandad".

Félix Mezquita, hermano mayor de la Carretería, en cambio, se estrenaba en el cargo, pero coincidió en que "hay que ser responsable. Con este parte meteorológico no podemos poner en la calle ni a los hermanos ni a las imágenes".

Ambas hermandades mantuvieron durante toda la tarde y hasta bien entrada la noche, abiertos sus templos para que todos los interesados pudieran ver a sus titulares en los pasos. En la basílica del Cachorro, las colas rodeaban la manzana.

Pero tras dos ligeros chubascos, "chubasquillos" los llamó el hermano mayor de La O, Antonio Palma, la hermandad de la calle Castilla y la de la Soledad de San Buenaventura, se pusieron en la calle. No antes de pedir sendos márgenes que llegaron casi a la hora y aprovechando el hueco que había dejado la hermandad del Cachorro: la Soledad para usar su horario de Carrera Oficial y La O para modificar su recorrido de vuelta.
Con los sones de Soledad franciscana, marcha que ayer cumplía 25 años, ante su compositor, Abel Moreno, fue saliendo la dolorosa de Gabriel de Astorga. El paso, exornado con rosas granates que parecían de terciopelo y la Virgen, con la rosa de pasión que el año pasado Cruz de Guía concedió a la Confederación de San Cirilo, la que cada verano trae a Sevilla a cientos de niños bielorrusos.

Sin embargo, minutos después de completar la salida ambas dolorosas, comenzó a llover. "Un chubasco aislado inminente", anunciaba la Aemet en un "aviso especial". Pero ambas hermandades siguieron adelante. La Soledad llegó en el tiempo previsto a la Campana; la hermandad trianera se retrasó unos minutos y dejó un tramo sin continuidad tras la corporación franciscana.

San Isidoro, Montserrat y la Sagrada Mortaja pospusieron la decisión más de media hora, un tiempo que, además, contribuyó a aliviar el tiempo de retraso que se había acumulado en la Carrera Oficial. No obstante, la hermandad de San Isidoro decidió cambiar su recorrido de ida y evitó pasar por la Alfalfa y la estrechísima Alcaicería para optar por la Cuesta del Rosario para llegar hasta el Salvador.

Ya sin sobresaltos, bajo un cielo estrellado, la Virgen de Loreto lució su manto recientemente restaurado en los talleres del ecijano Jesús Rosado y los nuevos faldones en azul grisáceo, completando la estética de este palio, el único completamente dorado de los que salen en Semana Santa y que este Viernes Santo iba exornado por azahar y camelias blancas.

El estreno en Montserrat fue fundamentalmente sonoro. La Banda del Maestro Tejera interpretó la nueva marcha La sangre y la gloria pocos minutos después de la salida de la dolorosa, cuyo palio iba exornado con calas y que llevaba un original tocado que hacía que a la altura de las orejas pareciera que llevaba pendientes de brillantes. El paso del misterio de la Conversión del Buen Ladrón protagonizó una de las entradas más redondas de la tarde en la Campana, como antes ocurrió con el Nazareno de La O.

En el antiguo convento de La Paz, pese a la llovizna, también se abrieron las puertas en el momento acordado. Sin variar su recorrido aprobado el año pasado, que evita pasar bajo el arco que forman las Setas de la Encarnación y toma Dueñas, San Juan de la Palma y San Andrés, el nuevo muñidor, hijo del hermano mayor, Juan Francisco Guillén, de quien heredó el puesto, abrió paso a esta cofradía en la que este Viernes, por primera vez, iba una mujer portando uno de los tradicionales 18 ciriales.

Se completaba así un Viernes Santo que nació incierto, pero en el que las cofradías decidieron plantar cara al mal tiempo.

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