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Las cuentas deben cuadrar

La sociedad, como las empresas, no puede dejar cuentas pendientes; cuadrarlas es una tarea que podrá dejarse para otro día pero que, al final, habrá que hacer. Si un teórico contable pusiera en una columna a los sevillanos nacidos desde hace 125 años y en otra a los muertos, le saldría un descuadre de ocho, nueve o diez mil personas.

el 15 sep 2009 / 11:09 h.

La sociedad, como las empresas, no puede dejar cuentas pendientes; cuadrarlas es una tarea que podrá dejarse para otro día pero que, al final, habrá que hacer. Si un teórico contable pusiera en una columna a los sevillanos nacidos desde hace 125 años y en otra a los muertos, le saldría un descuadre de ocho, nueve o diez mil personas.

¿Dónde están las que faltan?, diría nuestro contable, y se pondría a buscarlas. Si no lo hiciera, las cuentas seguirían allí, impertérritas, continuarían siendo presente, atemporales; el consejo de administración no las aprobaría y el gerente de la firma debería contratar a otro contable que arreglara la desigualdad en las columnas.

El Parlamento, el juez Garzón y el alcalde de Sevilla están, cada cual, haciendo lo que les corresponde en la contabilidad de los desaparecidos de la guerra porque ése es su oficio, independientemente de ideologías o color político, y la sociedad -española o sevillana- debe apoyarlos porque esa cuenta sigue abierta.

Volver al pasado es otra cosa: que todos los de un bando sigan tachando de criminales a todos los del otro, tal vez esas banderas republicanas en cada yacimiento, con seguridad la II República y también la obstinación del P.P. en decir que buscar a quienes faltan es no mirar al futuro. Al contrario, el futuro comenzará cuando todo coincida y los vivos enterremos como Dios manda a los muertos.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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