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Las denuncias vecinales llevan a la clausura temporal de El Tremendo

La cervecería El Tremendo, lugar de culto y parada obligada en la ruta del tapeo sevillano, permanece cerrada desde la madrugada del pasado sábado. El Ayuntamiento ha dictado sobre el local una orden de clausura por contar con "huecos abiertos al exterior". (Foto: El Correo)

el 15 sep 2009 / 02:39 h.

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M.J.F.

La cervecería El Tremendo, lugar de culto y parada obligada en la ruta del tapeo sevillano, permanece cerrada desde la madrugada del pasado sábado. El Ayuntamiento ha dictado sobre el local una orden de clausura por contar con "huecos abiertos al exterior" que, desde hace meses, venían denunciado los vecinos.

Los residentes de las calles Almirante Apodaca y San Felipe conviven desde hace más de medio siglo con el mítico bar El Tremendo. Su relación se ha visto distorsionada en los últimos años por los continuos problemas de ruido que ocasiona el numeroso público que, caña de cerveza en mano, se ve obligado a abarrotar las inmediaciones del local debido a sus reducidas dimensiones.

Precisamente, son los vecinos los que han denunciado esta situación en reiteradas ocasiones. La última, hace un mes. En ella pusieron en conocimiento de la Delegación de Medio Ambiente que El Tremendo y otros locales del entorno no cumplían con las normativas que en la actualidad rigen el sector de la hostelería.

Según fuentes municipales, "sólo El Tremendo no hizo alegaciones ni manifestación alguna y ni siquiera solicitó un plazo de adaptación, una vez que se le notificó el inicio del procedimiento sancionador en marzo". Los otros dos sí.

Por este motivo, técnicos de la Concejalía de Medio Ambiente, acompañados de agentes de la Policía Local, realizaron una inspección a El Tremendo en la madrugada del pasado sábado, que se saldó con la clausura de su actividad. Desde entonces, el emblemático local no ha vuelto a poner más cervezas.

En la inspección, según han relatado fuentes del Área de Medio Ambiente, se denuncia al establecimiento "por funcionar con huecos abiertos y, además, por consumo en la calle de más de 40 personas [prohibido por la Ley Antibotellón]". Las mismas fuentes han destacado que esa misma madrugada se revisaron los otros dos establecimiento que también habían sido denunciados.

La medida ha sido aplaudida por los vecinos, que aseguran que El Tremendo "carece de paredes o ventanas que, una vez subidas las persianas, lo aíslen de la calle". Es un espacio "minúsculo y diáfano que, a diario, obliga a sus clientes a consumir en plena calle", según relatan los residentes afectados, a los que se ha sumado la plataforma por el Derecho al Descanso.

Por su parte, los dueños de El Tremendo, las hermanas Padilla, que rehusaron ayer hacer declaraciones, han mostrado su buena voluntad. El lunes solicitaron con ayuda de los servicios jurídicos de la asociación de hosteleros de Sevilla, el desprecintado del bar para ejecutar las reformas porque "todo se puede arreglar con unas obras", según informó el de los hosteleros, José Luis Camarero.

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