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Las diputaciones aguardan su turno

La ley de régimen local que el Gobierno andaluz se ha comprometido a remitir al Parlamento autonómico en el primer semestre de 2009 no sólo definirá las competencias de los ayuntamientos sino también el papel de las diputaciones provinciales. La Junta abrirá el diálogo con los entes supramunicipales y la oposición para consensuar competencias.

el 15 sep 2009 / 19:30 h.

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La ley de régimen local que el Gobierno andaluz se ha comprometido a remitir al Parlamento autonómico en el primer semestre de 2009 no sólo definirá las competencias de los ayuntamientos sino también el papel de las diputaciones provinciales. La Junta abrirá el diálogo con los entes supramunicipales y la oposición para consensuar sus futuras competencias.

No corren buenos tiempos para las diputaciones. No ayudan que estén salpicadas por escándalos como el de Almería, donde se destapó hace un par de meses que el PSOE había recolocado a varios cargos como asesores pero que éstos ni siquiera trabajaban para el ente supramunicipal. Tienen mala fama, incluso entre muchos alcaldes, y sus competencias están en el aire en una comunidad donde proliferan otras figuras como las áreas metropolitanas, los consorcios o las mancomunidades.

Para muchos la diputación es una institución obsoleta, que ha terminado por convertirse en una gran empresa donde los partidos colocan a su gente, para otros tantos es un ente clave y consiste sólo en redefinir su papel y darles un nuevo espacio en la nueva organización territorial andaluza. En esa última tesis se mueve desde luego el Gobierno andaluz, que ya dejó atrás en la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía el debate sobre si las diputaciones debían relegarse o emerger.

Ante un mapa político donde el PP se ha asentado en el poder local de las mayoría de las capitales, la balanza se inclinó a favor de proteger a estas instituciones. Se libró una intensa discusión de la que las diputaciones salieron ganadoras. El Estatuto encomienda a la diputación la gestión de la provincia y le encarga tareas de coordinación, asistencia y cooperación con los municipios más pequeños, la prestación de servicios supramunicipales, además de todas las competencias que el Gobierno autonómico quieran encomendarles.

La consejera de Gobernación, Clara Aguilera, avanza a este periódico que el papel de las diputaciones se definirá para que sean "un apoyo importante de asesoramiento y colaboración en la gestión municipal". "Ese debe ser el camino", adelanta. Aguilera, que asegura que primará el consenso, señala que no pueden tener un simple papel de "intermediario" y que si el dinero que entra por una puerta sale por otra tal cual "no tiene sentido su papel". "Las diputaciones tienen que aportar un valor añadido", defiende la titular de Gobernación, que cree injusto el estigma de ineficacia sobre estos entes. "Las diputaciones tienen una labor importante pero si al final no se determina con claridad cuáles son sus funciones pueden parecer innecesarias", agrega Aguilera. "Administración intermediaria, administración innecesaria", advierte.

La ley les buscará su sitio. El documento que la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) ha remitido a la Consejería de Gobernación para elaborar la nueva norma de régimen local andaluz incluye una serie de propuestas para las competencias de las diputaciones. Los ayuntamientos les encomiendan la asistencia y la coooperación, la creación de redes telemáticas, la inspección y la recaudación, la formación y perfeccionamiento del personal o la asistencia administrativa.

La Junta ha redactado varias leyes para adaptar las diputaciones al nuevo entramado político. En la VI Legislatura, con Alfonso Perales como consejero de Gobernación, un borrador de ley de cooperación territorial despojaba a las diputaciones de muchas de sus funciones y les relegó a ente asesor de los municipios más pequeños. En la siguiente legislatura, con Evangelina Naranjo, se barajó la idea de crear un consejo de alcaldes. Ambos fueron al cajón. Las dos propuestas quedaban muy lejos del papel con el que nacieron: ser brazo ejecutor de la Junta en las provincias.

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