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Cultura

"Las drogas controladas son menos dañinas"

Araceli Manjón-Cabeza presenta hoy su ensayo ‘La solución’ sobre la legalización de las drogas.

el 14 may 2012 / 21:28 h.

La penalista Araceli Manjón-Cabeza, ayer en Sevilla.

La profesora de Derecho Penal Araceli Manjón-Cabeza presentará esta tarde en el marco de la Feria (20.00 horas, sala Apeadero) su libro La solución. La legalización de las drogas (Debate) un pormenorizado estudio que trata de reflexionar sobre una posible solución al problema del tráfico de sustancias ilegales y sus consecuencias directas: mafias, guerras, adicciones que a menudo acaban en muertes.

En las páginas de este contundente ensayo, la autora no duda en señalar el principal obstáculo para el debate: "Estados Unidos se sirve de la cuestión de las drogas como pretexto para ejercer un poder hegemónico y asimétrico sobre sus vecinos del sur, incluso invadiéndolos o violando su soberanía. Las mafias no entran en el debate, hasta ahora han tenido demasiado seguro el negocio. Sólo ahora se oyen voces que rompen el consenso punitivo".

Según Manjón-Cabeza, el argumento principal para defender la legalización es la evidencia de que la guerra no ha servido para nada. "Los países de Centroamérica y Sudamérica no pueden más. No se puede seguir luchando por algo que nunca se va a conseguir. El presidente de Colombia, Santos, decía hace poco que la lucha contra la droga es como pedalear sin descanso sobre una bicicleta estática, sin llegar a nada. Lo que ha llevado es a regueros interminables de sangre, países embargados, gobiernos dominados por mafias... y sin reducir en nada la oferta ni la demanda".

La situación en Europa ha cambiado mucho desde los 80 y los 90: si entonces las drogas eran la cuarta preocupación de los ciudadanos, ahora ha bajado al puesto 22, y ha dejado de estigmatizarse al consumidor. No obstante, experimentos como los coffe-shops de Amsterdam "sirven para controlar que las drogas controladas son mucho menos dañinas que las ilegales. No se lleva al consumidor al mercado negro, se logra que el consumo sea controlado y de calidad, con la dosificación correcta", señala.

La eterna pregunta -¿Todas las drogas, o solo las blandas?- la enfoca la experta así: "La legalización tiene que ser de todas las drogas que se quieran conservar en el mercado. Habría que empezar por la marihuana, la menos peligrosa y la más consumida; después, las sustancias socialmente domesticadas, como la cocaína o las drogas de síntesis; con la heroína, creo que habría que medicalizarla en un régimen distinto. Y habría que aprovechar con otras para acabar con ellas, sacarlas del mercado sin dejar un mercado negro sin limpiar. Me refiero a porquerías como el crack o el basuco".

Otras voces piden que la heroína se investigue para la medicina paliativa, algo que la profesora admite. "La bondad o la maldad de una sustancia depende de su utilización, y de la dosis. La demonización de la heroína no ha permitido su investigación, y no olvidemos que está muy cerca de la morfina. Lo curioso es que la heroína empezó usándose con adictos a la morfina, como luego se usaría la metadona sobre los heroinómanos. Fue su muerte por éxito, llegó la prohibición y eliminó todas las sustancias que no tenían el marchamo de buenas para la medicina", explica.

Por último, Manjón-Cabeza no descarta que Estados Unidos pueda abandonar las rígidas posturas que ha mantenido hasta ahora: "Tiene que empezar a reflexionar", asevera. "Más vale subirse e intentar pilotar movimientos imparables, a que te arrollen. Obama en la última cumbre admitió como legítimo el debate, aunque no lo comparta. Y ha dado pasos importantes para suavizar el prohibicionismo salvaje".

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