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Las dudas a destiempo sobre el traslado de la Feria al Charco de la Pava

En esta última semana, tanto el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, como la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, han expresado sus dudas sobre la conveniencia de trasladar la celebración de la Feria de Abril de su recinto actual colindante al barrio de Los Remedios al emplazamiento previsto en el Charco de la Pava.

el 15 sep 2009 / 20:35 h.

En esta última semana, tanto el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, como la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, han expresado sus dudas sobre la conveniencia de trasladar la celebración de la Feria de Abril de su recinto actual colindante al barrio de Los Remedios al emplazamiento previsto en el Charco de la Pava.

Ambos hacen hincapié en dos aspectos que suscitan interrogantes sobre la conveniencia de la mudanza: las pocas casetas que se ganarían (no más de un centenar según los últimos cálculos) y la posibilidad de que la ampliación conlleve una pérdida de la esencia de la fiesta. Y por estas razones, invitan a una reflexión general sobre el futuro modelo de feria en el que tendrían que participar diferentes organizaciones y colectivos.

Como punto de partida, poco se puede objetar a la apertura de un debate ciudadano sobre una fiesta que forma parte de la esencia y de la historia de la ciudad, pero sí que caben objeciones, y de calado, sobre el momento en el que se reclama este replanteamiento y sobre los motivos que han llevado a tal posicionamiento político.

En primer lugar, porque se entiende mal que ahora, casi una década después de que se empezara a hablar del traslado y a poco más de un año de que empiece la mudanza, se haya dado cuenta el Gobierno municipal de que la ampliación del Real sólo permitiría satisfacer el 10% de las demandas de casetas (hay 1.200 solicitudes en los despachos de Fiestas Mayores. ¿Es que no se habían dado cuenta en todos estos años de este desfase entre la oferta y la demanda?

En segundo lugar, se reclama la participación de los ciudadanos en el debate, un ejercicio muy saludable para cualquier sociedad democrática que, en este caso, no sería más que la repetición del debate participativo que se abrió con motivo de la elaboración del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU). ¿Tampoco valen ya todas las consideraciones hechas en este documento y aprobadas por la corporación municipal en el verano de 2006?

Los daños colaterales que genera esta indecisión merecen ser tenidos en cuenta, pues de lo que decida la corporación depende también el replanteamiento de proyectos de tanta importancia para la capital andaluza como el de la Ciudad de la Justicia, cuyas obras se iniciarán en breve en los terrenos donde ahora se asienta el aparcamiento P-1 de la Feria, o los nuevos equipamientos universitarios y deportivos que se ubicarán entre Tablada y Los Remedios, la duplicación del Parque de los Príncipes o los nuevos usos comerciales y terciarios en la pastilla ubicada junto a los clubes deportivos del río.

Todos estos planes se incluyen en el nuevo PGOU, pero su ejecución se supedita al traslado del Real de la Feria al Charco de la Pava. Si hay que replantearse el proyecto, adelante, pero con todas las cartas sobre la mesa, pues la sensación que se da con las dudas expuestas es la de que el Gobierno municipal no ve claro poner en marcha a finales de mandato un proyecto de un coste extraordinario y de un impacto social aún mayor si cabe. Lo de menos es que hayan anunciado el traslado una y otra vez. Lo grave es la incertidumbre que generan con su indecisión.

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