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Las elecciones anticipadas salen al tablero político

Valderas ha sido el primero en pronosticar una posible caída del Gobierno y ha sorprendido incluso al PSOE

el 30 jun 2012 / 20:17 h.

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El presidente Griñán con el vicepresidente Valderas.

En el PSOE andaluz muchos se han quedado patidifusos por la contundencia de la carta que el coordinador regional de Izquierda Unida dirigió a sus militantes la pasada semana. El también vicepresidente andaluz, Diego Valderas, ha sido el primero en mencionar la posibilidad de que caiga el Gobierno de izquierdas y se convoquen elecciones anticipadas. Y lo ha hecho apenas 50 días después del estreno de esa coalición, ante el primer examen serio que debía afrontar el pacto y cuando, aparentemente, no había amenaza de que los votos de IU frenaran la aprobación del plan de ajustes más allá de la posición de dos o tres de sus 12 diputados. Aparentemente, claro, porque el aviso de Valderas fue tan duro que da mucho que pensar sobre la crítica situación que atraviesa su liderazgo en IU.

Ese runrún de que la alianza de izquierda tenía los días contados que rodeó al pacto desde su origen, salió esta semana de la esfera del rumor o la especulación para convertirse en una posibilidad real. Fue el propio Valderas quien lo dejó escrito. Para frenar la rebelión de los diputados de IU contra los recortes, dirigió a los suyos la siguiente advertencia: que el plan de ajustes no saliera adelante "rechazado con los votos del PP-A y de IULV-CA" supondría "que se produzca la caída del Gobierno andaluz y se convoquen elecciones anticipadas, facilitando una estrategia de desestabilización tan perjudicial como inoportuna".

Con esas palabras, el líder de la federación de izquierdas dio por vez primera carta de naturaleza a la posibilidad que todos los partidos políticos en Andalucía barruntan en silencio: unas elecciones anticipadas. El problema, opinan algunos socialistas, es que Valderas para reconducir la crisis interna de IU con los recortes ha gastado la bala más potente que guardaba en su recámara política. ¿Y ahora qué?, se preguntan sus socios de Gobierno. A la próxima dificultad ¿volverá a lanzar la misma amenaza? ¿Funcionará con los Presupuestos de 2013?

Valderas no lo considera así. Estima que simplemente ha sido una advertencia clara y niega que haya motín en sus filas. Es más, se muestra convencido de una extraña conspiración político-mediática tejida para desestabilizar el Gobierno de izquierdas en Andalucía. Es cuando menos sorprendente, teniendo en cuenta que ha sido él quien ha dotado de dramatismo y gravedad la situación política vivida con el plan de ajustes que recorta 2.700 millones de euros del Presupuesto, 750 millones de euros de las nóminas de los empleados públicos.

El Gobierno andaluz aseguró oficialmente que esta crisis ni siquiera se había debatido en San Telmo. El vicepresidente alerta de elecciones anticipadas y los socios no dedican al asunto "ni media palabra", según dijo el portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Vázquez. Otro motivo de sorpresa. IU en corto no puede refrendar esta versión, claro. Oficialmente no se habrá discutido pero quienes capitanearon el pacto de Gobierno sí que han tratado este primer sobresalto. Incluso se ha buscado una salida que quiere ser airosa para Valderas. Se le ha dado una patada hacia delante al balón y se pone la vista en los Presupuestos de 2013. Tendrán que cumplir el déficit -aún con más virulencia y escasez que en las cuentas actuales- pero IU confía en poder repartir los recursos desde el principio de otra manera. Además los socialistas han accedido a la idea de IU de llevar a la calle las movilizaciones y las protestas contra el Gobierno de Mariano Rajoy. IU celebrará una primera manifestación en Málaga y otra multitudinaria en otoño. Confían en que detrás de la pancarta se sitúen los rostros socialistas más potentes. ¿Alguien se imagina a Griñán detrás de una pancarta? El socialista Mario Jiménez, a quien en sus filas le auguran un ascenso en el PSOE-A, ya hizo mérito el pasado pleno y los dirigentes de IU celebraban que hubiera gritado eso de que toca ya ir "a la calle".

Se esperan meses difíciles. La elaboración de los próximos presupuestos autonómicos está estrangulada por el déficit. IU reclama al PSOE que se liberen de ese "corsé suicida". Los socialistas replican que lo harán solo por la vía legal pero sin declararse insumisos. Habrá una lluvia de recursos pero que nadie espere un plante político que solo conduciría a la intervención y a la pérdida de la autonomía andaluza. Valderas ya ha disparado. Es posible que para la próxima se haya quedado sin bala. Los socialistas más veteranos cruzan los dedos para que la coalición aguante, al menos, dos años. En IU es difícil encontrar a un dirigente que garantice cuánto durará. Javier Arenas, quizás el pegamento más eficaz para mantener vivo ese pacto, se ha quitado de en medio.

Otra vez Beteta...
La carta que el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, ha dirigido al consejero de Economía deja constancia de que el Gobierno no piensa ni siquiera discutir el pago de una deuda de 1.504 millones con Andalucía simplemente porque no reconoce que esa deuda exista. No es una sorpresa. El PP lleva meses dándole vueltas a este asunto y dejando claro que ni hay disponibilidad presupuestaria en este momento ni el Estado se siente obligado en modo alguno por la letra de los Estatutos de Autonomía que condicionan la financiación de las comunidades. El Gobierno de la Nación, con Beteta de portavoz y el ministro Cristóbal Montoro de responsable máximo, va a dinamitar en pocos meses el largo camino político que recorrió el popular Javier Arenas para llevar a su partido a abrazar el Estatuto andaluz. Le costó mucho trabajo liberar al PP de ese estigma de antiandaluz que le acompaña desde la cantinela de “andaluz este no es tu referéndum” que entonó la UCD. Habrá una lucha política dura. Un cuerpo a cuerpo entre la Junta y el Gobierno muy similar al que ya libró Chaves frente a Aznar a cuenta de la actualización del censo y la financiación autonómica. El PP andaluz debe de buscar en qué lugar y con qué discurso va a situarse. Es difícil. Con lo que le costó a Arenas llevar a su partido al Estatuto.

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