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Las empleadas del hogar dadas de alta en la Seguridad Social crecen un 28,4%

El nuevo régimen general ha permitido absorber a 2.655 trabajadoras más en Sevilla que con el sistema especial extinguido.

el 19 ago 2012 / 19:24 h.

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Una empleada del hogar limpia los cristales de una vivienda de Sevilla en una imagen de archivo.

Pese a que el propio Gobierno ha reconocido que el proceso de integración de las empleadas de hogar en el régimen general de la Seguridad Social no ha acabado con la economía sumergida en este sector -se estima que en todo el país hay más de 400.000 empleadas domésticas cobrando en negro- y el Ejecutivo no descarta hacer cambios al respecto, en el caso de la provincia de Sevilla el balance ha sido positivo. Si al finalizar el año pasado, en la provincia había 9.349 trabajadoras cotizando en el régimen especial de empleadas de hogar ahora extinguido, a 31 de julio de este año eran 12.004 las cotizantes ya en el régimen general, lo que supone un incremento del 28,4%.

El 30 de junio desapareció completamente el régimen especial que durante seis meses ha convivido con la integración de este sector en el general. Todas las empleadas de hogar con contratos fijos continuos que a esa fecha no se hubieran dado de alta el régimen general -en junio quedaban en Sevilla 3.074- serían traspasadas automáticamente por el Instituto Nacional de la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo. El problema eran las trabajadoras fijas discontinuas, que ejercen su actividad por horas en varias casas y a las que cada empleador debe dar de alta y cotizar por ellas por el tiempo que estén a su servicio desde la primera hora (en el régimen anterior no era necesario siempre que la jornada laboral de la trabajadora en su casa no superara las 20 horas semanales).

Con la extinción del régimen especial, las fijas discontinuas eran dadas de baja del sistema automáticamente y si no se daban de alta en el régimen general, pasaban a la economía sumergida. A final de junio había en esa situación 668 personas. En las estadísticas de julio, aunque el régimen especial ya estaba oficialmente extinguido, aún aparecían registradas 203.

La integración de los trabajadores domésticos en el régimen general de cotización no ha seguido un ritmo constante durante los seis meses de transición. Solo al final, con la extinción del régimen especial, ha habido un trasvase importante. De hecho, hasta abril, seguía habiendo más afiliados en el régimen antiguo y a 30 de junio todavía el 33% de los profesionales del sector seguía cotizando en un sistema que se extinguía ese mismo día.

La complejidad burocrática que supone que sean dadas de alta por varios empleadores y, sobre todo, la merma de ingresos que supone la cuota de afiliación a las empleadas que trabajan por horas para distintas casas son las principales causas que hacen que el nuevo sistema de cotización no haya terminado por completo con la economía sumergida en este sector. La cuota, a pagar a medias entre empleador y trabajadora, oscila entre los 20,84 y los 173,83 euros en función del salario mensual que recibe la empleada en cada casa, que suele estar en consonancia con el número de horas que trabaja y cuyo coste oscila entre los 5 y los 10 euros. El nuevo sistema de cotización da derecho a estas trabajadoras a tener cobertura mientras estén de baja por enfermedad común o accidente de trabajo, además de obligar a una revalorización salarial anual de forma automática.

Pero si del lado de las trabajadoras son muchas las que rechazan ser dadas de alta para no ver reducidos sus ingresos, entre los empleadores el temor a una multa en caso de recibir la visita de la Inspección de Trabajo de oficio o por una denuncia y a buscarse un problema en el caso de que la trabajadora sufra algún tipo de accidente laboral durante su jornada ha provocado un nuevo fenómeno: que cada vez sean más los particulares que recurren directamente a empresas de limpieza que tienen a profesionales en nómina y corren por tanto con los gastos de los seguros. Hasta ahora, los principales clientes de este tipo de empresas eran oficinas y comunidades de vecinos para la limpieza de las zonas comunes pero cada vez hay más particulares que recurren a éstas.

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