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Las escuelas de verano sobreviven a la crisis gracias a su labor en las familias

Juegos, manualidades, medio ambiente, integración... Las escuelas de verano ayudan a los más pequeños a ver las clases como un lugar donde aprender y pasarlo bien, pero, sin duda, a quienes más ayudan es a las familias que trabajan y que encuentran en estos servicios puestos en marcha por los consistorios la solución en las mañanas de verano para conciliar la vida familiar y laboral. En la mayoría de los casos suelen ser en turno de mañana (de 9.00 a 14.00 horas) y con un precio que oscila entre los 100 y los 200 euros por el mes completo.

el 17 jul 2010 / 18:28 h.

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Esta doble e importante labor es la que consigue que, pese a los recortes y al mal estado general de las arcas municipales, pocos consistorios del área metropolitana hayan optado por ahorrar suprimiendo este servicio. La mayoría apuesta por organizar talleres en los centros escolares, si bien, otros, como Carmona, promueven campamentos de verano fuera para niños de 8 a 14 años. De este modo, a lo largo de todo el mes de julio y en tres turnos de 42 niños cada uno, están disfrutando de su estancia en la granja escuela La Cañá del Corchuelo, en Cala (Huelva).


En el Aljarafe, municipios como Olivares, Bormujos, Tomares o Salteras, acogen a centenares de niños a lo largo de los meses de julio y agosto (en este mes, en función de la demanda).

En Olivares, la escuela de verano que organiza la Concejalía de Bienestar Social se celebra en el colegio de la Barriada. Niños de 3 a 12 años participan en clases relacionadas con el medio ambiente, la interculturalidad y la educación en valores, entre otras, mediante talleres, juegos, manualidades y deporte.

En Bormujos, la escuela de verano está en el colegio El Manantial. Niños de 3 a 10 años participan en todo tipo de sesiones lúdico-deportivas. Para ello, aprovechan incluso las noticias más celebradas: desde el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, para el que realizaron murales en las paredes de las aulas, hasta San Fermín, con dibujos alusivos a esta festividad. También están aprendiendo a reciclar y a realizar una dieta sana y ejercicio físico.

En Tomares ofrecen cinco campamentos urbanos: uno ecocientífico, con motivo del Año Internacional de la Biodiversidad; otro bilingüe para que mejoren su inglés; un tercero de refuerzo escolar; uno más deportivo; y un quinto sociocultural.

Mientras, con el programa Conciliare, en Salteras, 150 niños de 3 a 12 años participan en dos tipos de módulos: aula de verano y taller de verano, con horarios y tiempo de duración distintos. Ofrece también un servicio de comedor. El programa se reforzó este año para atender también a discapacitados.

La décima edición de la escuela de verano y ludoteca joven de Los Palacios y Villafranca acoge a decenas de niños de 3 a 12 años con propuestas encaminadas a fomentar las alternativas de ocio y la integración. De 9.00 a 14.00 horas, en el colegio María Doña dan clases de expresión plástica y corporal, música, teatro, educación medioambiental, conocimiento del entorno social y cultural, deporte y educación para la salud. Mientras tanto, otro grupo de niños de 7 a 12 años, también de las pedanías de El Trobal, Maribáñez y Los Chapatales, asisten a la ludoteca tres días a la semana durante hora y media.

En Dos Hermanas continúan las dos escuelas de verano para niños de barrios de actuación preferente y con discapacidades, respectivamente. La primera tiene lugar en los colegios Fernán Caballero, Los Montecillos y San Fernando, con 200 niños. Mientras, la Casa del Ajedrez de Huerta Palacios acoge a 10 discapacitados de 6 a 18 años, con monitoras especializadas que les enseñan habilidades sociales y para la vida cotidiana. En todos los casos, aprenden mientras sus padres trabajan... y descansan.

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