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Las excelencias de Warren Ellis

Norma publica el segundo volumen que cierra la magistral serie de ficción de Wildstorm.

el 27 ene 2011 / 17:11 h.

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El año: 1998. El cómic: un Gen 13 número 33 guionizado por John Arcudi y dibujado por Gary Frank.

Dos datos que aparentemente no tendrían relevancia si no fuera porque como complemento de tan irregular tebeo (lo único medio bueno de Gen 13 fueron sus inicios) los lectores nos encontrábamos con una pequeña sorpresa en forma de historia de ocho páginas en las se nos presentaba una nueva serie llamada Planetary, guionizada por un Ellis que por aquel entonces ya había comenzando a demostrar lo que podía hacer con una serie tan irregular como Stormwatch y dibujado por un virtual desconocido llamado John Cassaday.

La historia en sí era una mera anécdota para que conociéramos a Elijah Snow, Jakita Wagner y Drummer, tres miembros de una organización privada de alcance global llamada Planetary.

Poco podíamos imaginar entonces que esas ocho páginas, que ya servían de adelanto a ciertos intereses que el guionista explotaría después (con esa reimaginación brillante del origen de Hulk), darían lugar a uno de los títulos fundamentales para entender el cómic americano de la última década (y lo que llevamos de siglo XXI por extensión).

Lo primero que llama la atención de esta magna serie es que Ellis y Cassaday hayan tardado ¡once años! en sacar ¡veintisiete números! Haciendo unas matemáticas facilonas no llegaría ni a dos ejemplares y medio al año, algo que, conocido de antemano, es de suponer que habría hecho temblar al editor más pintado.

La causa directa de ello es el afán perfeccionista que ambos abrazaron como religión tras comenzar la colección. Tanto es así que, según se cuenta, ni Ellis ni Cassaday han dado un número por terminado hasta no quedar completamente satisfechos con él, algo impensable en, por ejemplo, una de las cabeceras mutantes.

Pero claro, no estamos ante un título cualquiera de esos que Marvel o DC sacan como churros con guionistas y dibujantes más mercenarios de la profesión que otra cosa. No. Aquí estamos tratando con algo mucho más serio y sesudo llamado, qué duda cabe, a formar parte indeleble de la historia del noveno arte.

En lo que concierne a la historia (de la que poco vamos a desvelar), Planetary sirve a Ellis como un sentido y continuo homenaje a la cultura popular del siglo XX en todo lo que ella ha llegado a serle de inspiración, algo que se nota desde el primer ejemplar, donde el escritor presenta a un grupo de héroes de principios-mediados del siglo pasado en el que no es difícil adivinar las versiones de Doc Savage (nombrado aquí como Doc Brass),

The Shadow (the Spider), Tarzán (Lord Shackleton) o Hark (claramente inspirado en Fumanchú); hasta el último, habiendo lugar en los 27 números para versiones imposibles de Los cuatro fantásticos, Superman, Wonder Woman, Green Lantern, Nick Furia o El llanero solitario y homenajes al cine de acción a lo John Woo a las cintas de Godzilla, el cine de fantasmas chino, el de artes marciales, las novelas de Julio Verne o la ciencia-ficción bigger than life.

Y dando puntual cuenta de todo ello en el aspecto gráfico, un John Cassaday que, ya desde muy temprano, comienza a encontrar formas de reinventarse continuamente, dando el do de pecho con cada nueva entrega de la serie y haciendo gala de una narrativa que sabe tomar lo mejor de cada mundo, ya sea el propio del cómic, como del cinematográfico al que tantísimas referencias (como hemos visto) hace Ellis.

Con un final que, quizás por esperado, no llega a cubrir las desmesuradas expectativas que algunos nos habíamos llevado a crear, es imposible terminar sin dejar claro que Planetary es, sin atisbo alguno de duda, una obra maestra del noveno arte.

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