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"Las familias homoparentales ya no piden perdón por existir"

el 14 may 2011 / 20:21 h.

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Se pone la chaqueta presurosa cuando el fotógrafo se dispone a acribillarla a disparos. "¿Ésta hablando de estas cosas? Es una chinquichanga..." Con "estas cosas", María del Mar González (49 años, profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla y una de las mayores expertas en materia de familias homoparentales) se refiere a su discurso sobre diversidad familiar que, aunque parezca increíble, todavía sigue levantado ampollas entre una buena parte de los sectores más conservadores. "Todos los estudios dicen lo mismo: los niños crecen igual que los de cualquier otra familia".

-Crisis económica, de valores, de ideas... ¿La familia también está en crisis?
-La historia de la humanidad es la historia de la crisis de la familia. Si nos remontamos a cuando éramos niños, ya había familias en las que no había padre y madre. No está tan lejos el tiempo en el que vivíamos en otro tipo de familias.

-En los ocho años de Gobierno de Zapatero, la derecha ha criticado que se haya legislado contra la familia. ¿Tiene esto fundamento?
-No se ha deslegitimado a la familia biparental o heteroparental convencional. Lo que se ha hecho es ir legitimando otros modos de convivencia. No se está restando derechos a nadie sino extendiéndolos a otras familias, a otros niños que carecían de ellos. Porque esto no es cuestión sólo de legitimación de derechos de adultos sino también de la infancia. Cuando un niño no tiene reconocidos legalmente sus vínculos afectivos se le están restando derechos.

-Ya tienen sus derechos reconocidos legalmente, pero ¿y socialmente?

-La legalidad les ha dado legitimidad y eso ha hecho que estas familias sean más visibles. Hemos hecho un estudio después del cambio legislativo y lo hemos podido comparar con los datos anteriores y, por ejemplo, en las escuelas, en un porcentaje altísimo, dicen que son familias como son. En el estudio de 2002, sólo el 36% de las familias habían sido ellas las que habían dicho abiertamente en la escuela "ésta es nuestra estructura familiar". En el último estudio han sido en un 80%. Estas familias ya no piden perdón por existir. Han ganado en seguridad y legitimidad, y esta sociedad, en libertad.

-Pero existe el riesgo de que se supriman estos derechos.

-No sé si es que me puede el deseo pero esta pregunta se la hicimos a una catedrática de Derecho Civil en un congreso sobre sexualidad y adopción y dijo algo que no se me olvida: nunca en Democracia se han anulado derechos civiles conseguidos. Sería una afrenta. Se produciría una revolución.

-Pues Rajoy ya ha dicho claramente que la Ley de matrimonio homosexual no le gusta.
-Lo último que le he escuchado decir es que habrá que pensar qué se hace. No le he oído decir eso, sí a gente de su partido.

-Pero esta cuestión no es de izquierdas o de derechas.
-Es una cuestión de ciudadanía. Dentro del PP hay una comisión de diversidad sexual que preside una persona deliciosa, de nombre Javier y de apellido siento no acordarme, que se casó hace cuatro años. Lo casó Gallardón y fue la plana mayor del PP de Madrid a su boda. ¡Claro que hay gente del PP homosexual! Unos abiertamente y otros, en el armario, por desgracia. El PP no va a suprimir la Ley porque tendría una contestación en sus propias bases. Y pongo otro ejemplo: en los gobiernos de Aznar no se suprimió la Ley de Divorcio ni la del aborto. Rajoy sabe que no puede eliminar la Ley. No lo va a hacer.

-Y habiéndose dado los pasos que se han dado, ¿qué mecanismos impiden a una persona decir que es homosexual?
-Pues porque aún hay rechazo social. Tenemos una sociedad en una gran medida homófoba.

-¿En una gran medida?

-Bueno, menos que antes. Esta sociedad necesita gente valiente que demuestre que hay otra forma de amar, otra manera de vivir la felicidad.

-¿Cuánto de real hay en el discurso de los más conservadores que dicen aceptar a los homosexuales de forma individual pero no cuando deciden formar una familia aludiendo al riesgo que eso supone para el desarrollo de los más pequeños?
-Éste es el único aspecto de mi vida en el que digo que soy heterosexual porque quiero que se entienda que no estoy hablando para defender unos principios que me atañen a mí por ser del colectivo homosexual. Me atañen, sin duda, por ser ciudadana. Me atañen porque no estaría tranquila sabiendo que mis hijos tienen más derechos que los de mi vecino. ¿Qué ocurre con los niños? Pues la respuesta la tenemos desde hace años. Los estudios hechos en una lista amplísima de países coinciden: los niños están creciendo tan bien o tan mal como sus compañeros que viven con un padre y una madre. ¿Qué es lo que nos debe preocupar de esas familias? Pues más que lo que ocurre dentro, lo que ocurre fuera. Se pueden encontrar con gente que los rechace. Hay críos que no han podido ir a un cumpleaños, por ejemplo.

-Déjeselo claro al que todavía duda: ¿de padres homosexuales, hijos homosexuales?

-El porcentaje de homosexuales y heterosexuales es idéntico al del resto de la sociedad. En un arco del 3 al 10%. De los 26 chicos que hemos entrevistado, tenemos 23 heterosexuales y tres homosexuales. ¿Podemos cambiar a voluntad la orientación sexual? ¿Depende del modelo que tenemos en casa? Tenemos la respuesta a la primera pregunta. No podemos cambiar la orientación sexual y no es verdad que las terapias de conversión lo consigan. Lo que logran es que no haya práctica sexual, pero no que uno deje de erotizarse. ¿Queremos una sociedad con gente reprimida? No es posible conseguir eso que de broma digo yo: "de mañana no pasa que me meta a lesbiana". Dicho todo esto, los chicos que viven con homosexuales o lesbianas son heterosexuales u homosexuales en la misma proporción que los que crecen en otros hogares.

-¿Qué falla para que pese a esta cantidad de información científica no nos lo creamos?

-Los estudios sirven. A la gente que no tenía reticencias ideológicas graves, los datos les tranquilizan. Entiendo las dudas, porque nos han hecho creer en un único reparto de roles. No hay una estructura familiar mejor que otra.

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