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Las familias se 'cronifican' en los servicios sociales

Un 36,5% de las familias que reciben atención de los servicios sociales se llevan hasta cinco años recibiendo esa ayuda, lo que demuestra "cierta cronificación".

el 04 nov 2009 / 20:21 h.

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Los servicios sociales actúan en los casos más graves.

Matrimonios, con un nivel de estudios bajo e ingresos inferiores al salario mínimo profesional. Es el perfil de las familias que pasan por los servicios sociales de atención a la infancia, donde más de la mitad se mantienen durante tres años y un 36,5% llevan hasta cinco años con esta intervención, lo que demuestra una "cierta cronificación".

La Consejería de Igualdad ha elaborad un estudio con 770 familias y 1.518 menores, que han pasado por estos servicios entre 2005 y 2007, con el fin de evaluar los riesgos psicosociales de los usuarios de estos servicios y unificar los baremos que determinan los criterios de intervención profesional en situaciones de riesgo para los menores.

Una intervención que va desde los servicios de atención más primaria como el SIOV (información, orientación y valoración) o el Secore (convivencia y reinserción) hasta los de intervención directa como los equipos de tratamiento familiar o los servicios de protección en los casos en los que los menores son declarados en desamparo y su tutela es retirada a sus padres.

El informe rompe algunos tópicos, como vincular una mayor desestructuración a las familias monoparentales (separados, viudos o madres solteras), ya que el 41% de los usuarios de los servicios sociales son matrimonios. También llama la atención que los padres que han sufrido malos tratos en su infancia obtengan mejor valoración en el cuidado familiar de sus hijos o que sus problemas judiciales o de drogas no necesariamente implican un peor bienestar para sus hijos.

No obstante, también demuestra que a menor nivel educativo y de ingresos de los padres, peor es el bienestar que ofrecen a sus hijos pues más de la mitad de los usuarios tienen como máximo estudios primarios y viven en torno al umbral de la pobreza. Y en el caso de familias con más de un hijo, el primogénito padece la peor situación, aunque el estudio indica que puede deberse tanto a la mayor juventud de los padres en el momento de cuidar de éstos como al hecho de que exista menos información de los más pequeños pues, por ejemplo, en el caso de los bebés, los equipos de valoración no pueden contar con los datos que aportan los equipos docentes.

Lo más preocupante es que las familias que llevan más de cinco años de intervención obtienen los peores resultados de bienestar infantil, porque se trata de "familias cronificadas o multiproblemáticas" con "disfunciones que hacen francamente difícil una evolución favorable". No obstante, la Junta alerta de considerables diferenciales tanto en la situación como en el perfil de los usuarios en los distintos servicios. Así, a los servicios de información y orientación acuden los padres de motu propio para cubrir necesidades puntuales y las familias que llegan a los de convivencia y reinserción presentan un riesgo medio de no satisfacer las necesidades de sus hijos.

Pero es en los equipos de tratamiento familiar y en los servicios de protección de menores en desamparo donde la administración suele actuar de oficio ante familias multiproblemáticas que no suelen reconocer sus problemas ni colaborar, lo que prolonga la intervención.

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