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"Las fotografías de Jesús Martín Cartaya reflejan su bondad"

Más de 350 fotos del archivo de Jesús Martín Cartaya glosadas por Álvaro Pastor. Un libro para no perdérselo

el 07 feb 2012 / 20:41 h.

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Mañana tendrá lugar la presentación de libro Sevilla en blanco, negro y color, con fotografías de Jesús Martín Cartaya y textos de Álvaro Pastor, una publicación que tiene como hilo argumental la memoria gráfica de la ciudad (de 1950 a 2011), pero también la de los sevillanos, y que nace apadrinada por Fiestas Mayores. No lo busquen en librerías.


-¿Cuántas personas os han pedido un libro?

-Álvaro Pastor (A.P.) Ufff, la lista es interminable ya.


-La pena es que el libro no se venda, ¿no?

-(A.P.) Hubiera sido una forma de recuperar la inversión hecha, y más que eso, sobre todo el que pueda tener acceso al libro toda la persona que lo quiera.


-Conociendo su archivo, Jesús, el libro es sólo un breve muestrario de sus años dedicados a la fotografía, ¿no?
-Jesús Martín Cartaya (J.M.C.) Hay bastantes más cosas en el archivo. Todos los negativos los tengo guardados en un mueble, separados según los temas. Estoy haciendo fotos desde que tenía 15 años y ahora tengo 74. Averigua cuántos negativos puede haber allí. Ha habido Semanas Santas en que tiraba 15 o 20 carretes al día.


-¿Qué se ha primado a la hora de realizar la selección de fotos?

-(A.P.) Yo me he encargado de la selección y Jesús me ha dado entera libertad. Aunque somos de generaciones muy distintas, tenemos unos conceptos fotográficos muy parecidos y nos hemos compenetrado bastante bien.


-La mayoría de las fotos no están datadas. Imagino que no se perseguía una pretensión historicista con este libro.
-(A.P.) No, porque hay muchísimas fotos que son atemporales. No se pretendía eso. Es más, yo quería que los pies de páginas se notaran lo menos posible. ¿Fotografías que están claramente explicadas para qué las iba a estropear yo con un texto? No hacía falta. Además, yo quería reivindicar a Jesús Martín Cartaya como el fotógrafo no sólo de las cofradías, sino de muchos más aspectos, por eso el de las cofradías es el capítulo con menos fotografías. Estamos acostumbrados a ver de Jesús fotos de las tomas de posesión de las juntas de gobierno, pero es que hay un Jesús Martín Cartaya muchísimo más rico, con un concepto moderno de la fotografía y con unos matices increíbles.


-¿Cómo definiría la fotografía de Jesús, su estilo?

-(A.P.) Por una parte, intimista. Ves una foto y sabes, sin haberla visto nunca, que es de Jesús, porque tiene un sello, una impronta de lo instantáneo, que en realidad eso es la fotografía. Él ha huido siempre de temas de estudio para buscar lo instantáneo.


-Lo que hay en el libro es poco fotoperiodismo y sí mucha fotografía costumbrista, ¿no es así?
-(A.P.) Hay algunas muy claras que sí son fotoperiodismo, pero la mayoría reflejan un mundo costumbrista. Yo, aparte de paisajes y del Jesús Martín Cartaya fotógrafo de cofradías, he descubierto a un retratista extraordinario. Hay fotos de algunos personajes, gente conocida y anónima, que es muy difícil que otros fotógrafos las sacaran, porque conocían a Jesús y se descubrían ante él. Y es que un retratado no se descubre ante cualquiera.
-(J.M.C.) Es cierto. Enrique el cojo estuvo una tarde bailando ante mí como si estuviera dando clases de baile. Otra fotografía a la que le tengo mucho cariño es la de los viejos en la Caridad jugando al toro. Yo, desde siempre, le tengo mucho amor a la fotografía. No tiro por tirar, sino que sé lo que estoy haciendo.


-Y todo ello con una máquina de carretes. ¿Para cuándo la digital?
-(J.M.C.) Puede que caiga la digital ya, porque con la crisis que hay valen mucho los carretes. Una digital me va a servir de ayuda ya con la edad que tengo.


-¿Qué fotografía le hubiese gustado hacer y no pudo?
-(J.M.C.) Uff... es que yo tengo muy trillada Sevilla.
-(A.P.) Y hay algunas que tiene hechas y no quiere enseñar: el archivo secreto de Jesús Martín Cartaya.
-(J.M.C) Una revista, La actualidad española, me quiso pagar 1.000 pesetas por cada foto comprometedora para acabar con la Semana Santa, y no me refiero a nazarenos tomando café. Pero ese archivo desaparecerá conmigo. A las cofradías las quiero como a mi casa, nunca las traicionaré.


-¿Y qué le gusta más tirar, en color o en blanco y negro?

-(J.M.C) En blanco y negro, lo que pasa es que el color es lo que ya se impone, lo que te pide la gente y la prensa. Mis exposiciones, sin embargo, siempre han sido en blanco y negro. Da más vida y más contraste. La fuerza que tiene el blanco y negro no la tiene el color y en algunas cofradías más todavía.

-¿A qué foto del libro le guarda más cariño?

-(J.M.C) A la de mi hermano tomando apuntes al natural de la nevada de 1954. Me recuerda muchas cosas de mi casa, de cómo era y de cómo se vivía en Sevilla. Una Sevilla distinta a la de ahora, tranquila, pausada, distinta, con las familias más unidas y respetadas.


-¿Cuál es el valor intrínseco de las fotos de Matín Cartaya?
-(A.P.) Que reflejan la bondad de su persona. Es un hombre bueno y se refleja en sus fotos.

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