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Las gaviotas ya vuelan unidas

El presidente del PP agradece que el partido esté «ya encauzado»

el 22 ene 2011 / 22:12 h.

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Quizás en un futuro la convención popular de Sevilla será recordada como la antesala del regreso del PP al poder, o todo lo contrario. Lo que sí sabemos ya es que el líder de los populares, Mariano Rajoy, se irá de esta cumbre con la satisfacción de que el partido vuelve a estar en paz tras años de crisis internas. Un exultante Rajoy confesó ayer que está pletórico por que el PP "esté ya absolutamente unido" y con "todos tirando en la misma dirección". No ha sido fácil, admitió, llegar a este buen karma, pero ahora el PP "está encauzado". La cita de este fin de semana es el primer gran encuentro del partido después de la espantá de Francisco Álvarez Cascos, que ha tirado de otros tantos militantes, por no dejarle presentarse como candidato en Asturias.


Ese trance, ese capítulo desagradable -que el viernes censuró Aznar- los populares lo dan ya por superado. Ayer cerraron filas con la candidata asturiana, Isabel Pérez Espinosa, que se llevó una de las mayores ovaciones del plenario y que dejó claro que nadie del PP es nadie "sin la gaviota". "Ahora tienes una gran responsabilidad en los momentos difíciles" que llegarán durante la campaña electoral, le dijo Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación. Horas antes, Álvarez Cascos presentaba en el Principado su nuevo partido, con el que, con toda probabilidad, acudirá a las urnas.


Pero Rajoy no solo estaba contento por haber pasado página, de momento, al episodio de Álvarez Cascos, al que nadie citó en la cumbre popular. La reconciliación con el ex presidente del Gobierno, escenificada el viernes en un cálido abrazo y después de que Aznar se pusiera a disposición de Rajoy, demuestra que sucesor y sucedido ya han limado las asperezas del pasado. Tampoco le amarga a Rajoy el hecho de que todos los dirigentes que han hablado durante la convención le hayan apoyado sin fisuras y hayan vaticinado su llegada inmediata a la Moncloa. Hace relativamente poco, este cierre de filas en torno a su liderazgo era impensable. En 2008, los únicos barones que dieron la cara por él en el congreso de Valencia fueron el líder del PP-A, Javier Arenas, y el presidente valenciano, Francisco Camps. Rajoy acababa de perder las elecciones contra Zapatero, un escenario completamente distinto al actual, en el que las encuestas le dan la victoria por mayoría absoluta. En política "cuando te va bien surgen los amigos por doquier; cuando te va mal, como decía Pío Cabanillas, el teléfono no suena", dijo ayer en un encuentro con jóvenes.

También se respaldó a Camps, pero no lo hizo Rajoy, sino la vicesecretaria de Organización, Ana Mato. El líder popular está a la espera de que el juez decida si Camps va o no a juicio por los trajes del Gürtel para confirmarlo como candidato a las autonómicas. Mato lo presentó como una persona contra la que el PSOE ha intentado todo usando sus peores armas, pero dijo que "nuestro querido amigo Paco Camps" es el responsable del "espectacular cambio" de Valencia. Éste, tras un largo aplauso, se mostró convencido de que tanto él como Rajoy ganarán las elecciones.

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