Las «gracias» de Rajoy

El portavoz del PP-A, Carlos Rojas, estrena perfil más agresivo frente a Díaz tras año y medio de oposición sin ‘punch’. La socialista esquiva golpes y presume de su diálogo con el presidente.

el 27 mar 2014 / 23:30 h.

SESIÓN CONTROL AL GOBIERNO EN PARLAMENTO ANDALUCÍA El Partido Popular se está reinventando. Tras la llegada de Juan Manuel Moreno Bonilla aún se esperan cambios en el grupo parlamentario. El portavoz, Carlos Rojas, seguirá en su puesto y se ocupará de plantar cara a la presidenta Susana Díaz. La secretaria general, Dolores López, asumirá la presidencia del grupo para poder intervenir frente a Díaz cuando lo estimen oportuno y así jugar con la baza de sorprender al contrario.En esa fase de interinidad, Rojas, un parlamentario hasta ahora tranquilo, se ha puesto las pinturas de guerra y ha logrado recuperar para el PP el punch que la oposición tenía perdido desde que se quedó a las puertas de San Telmo. Moreno Bonilla se reservará el papel de hombre de talante y consenso, ofreciendo mano tendida y grandes acuerdos. A pelear pondrá a sus mandos medios. Y Rojas estrenó su perfil más aguerrido frente a Díaz, que esquivó como pudo los golpes, muchos a las espinillas.Buscando neutralizar tanta crítica del contrario la presidenta se sacó el as que llevaba en la manga y aseguró que tan mal no lo habrá hecho el Gobierno de PSOE e IU dos años después de las últimas elecciones cuando hasta el presidente del Gobierno, MarianoRajoy, le ha dado las gracias por teléfono por cumplir con el objetivo de déficit. En realidad fue en el transcurso de la conversación telefónica que ambos mantuvieron la pasada semana para desbloquear el conflicto de la mina de Aznalcóllar. «Rajoy me dio las gracias por el cumplimiento del déficit en Andalucía porque así España tendrá un buen dato», aseguró la dirigente socialista. El PP sacó a pasear una intervención de Díaz en el Congreso de 2005 en la que defendía el copago en la dependencia. Fue duro en materia de corrupción. «Le preocupa más recolocar a sus imputados que recuperar el dinero de los ERE», aseguró Rojas, quien en otro momento le preguntó a Díaz si había hablado ya con el exconsejero de Presidencia, Gaspar Zarrías, después de que algunos apunten a su relación con el conseguidor de la trama, Juan Lanzas. «¿Le ha dicho ya al superjefe que la jefa es usted?», preguntó el popular. Rojas le pidió a Díaz que no desviara la mirada. «Míreme señora Díaz, le habla la principal fuerza política de Andalucía», dijo un portavoz desconocido en ese registro duro y con algo de chulería. La líder del PSOE-A se burló de su interinidad y de la necesidad de hacer méritos de su adversario, pero lo cierto es que Rojas logró poner en más aprietos a la socialista que Zoido en la gran mayoría de sus intervenciones. Procuró no desvestirse del traje de presidenta. Apeló al espíritu de Suárez y defendió la necesidad de diálogo y consenso, frente a una oposición –reprochó– «cargada de radicalismo e intransigencia». Y también metió alguna puya a cuenta del caso Gürtel: «Le pido la misma vehemencia con quienes no se enteran de que su jefa tenía un Jaguar en el garaje», dijo por Moreno Bonilla y la ministra Ana Mato. En el discurso de Díaz sonó a nueva la música de la recuperación económica. Mientras que el Gobierno de la nación proclama ya el fin de la crisis y el cambio de ciclo, datos optimistas a los que se apunta el Banco de España, da la impresión de que el Gobierno andaluz no se quiere quedar sin subirse al carro. La socialista defendió que hay que ser «prudente, porque es frágil» y «sensible, porque hay miles de ciudadanos pasándolo mal».La presidenta sacó a pasear los datos positivos con el récord de exportaciones en la proa y habló de «recuperación con riesgo de caída». A quien no le sigue la corriente Díaz es al portavoz de IU, José Antonio Castro, que le busca las cosquillas desde la ironía, sin dejar de marcar la diferencia frente al PSOE. En la apuesta por la minería, un tema de los que «llaman al coco», Castro fue claro: «No vamos a estar en peleas estériles, vamos a estar detrás de la presidenta pero control, control y más control», dijo reclamando todas las cautelas medioambientales. No quiso Castro «meterle bulla» a la presidenta pero ahí dejó su mensaje en el ecuador de la legislatura y con solo una ley en el Parlamento de las 28 prometidas:«IU lo que le pide es celeridad, rapidez y diligencias en el cumplimiento de nuestros compromisos, adquiridos solemnemente ante el pueblo andaluz». La presidenta ignoró la bulla y las prisas de sus socios.

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