Las intoxicaciones alimentarias que acaban provocando la muerte son "excepcionales"

Una experto de la Fundación Española de Aparato Digestivo asegura que es preciso saber con exactitud la toxina bacteriana que ha provocado la intoxicación.

el 16 dic 2013 / 18:19 h.

Las intoxicaciones alimentarias son bastante comunes a causa del  consumo de alimentos en mal estado y la mayoría acaban cursando  síntomas como vómitos o diarreas, y es sólo en "casos excepcionales"  cuando acaban provocando la muerte, según ha reconocido Andrés  Sánchez-Yagüe, experto de la Fundación Española de Aparato  Digestivo. Este fin de semana se conoció el fallecimiento de un matrimonio  del municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra y una de sus hijas a  raíz de una intoxicación alimentaria que está siendo estudiada por la  Red de Alerta de Salud Pública para confirmar el origen de la misma. Este experto ha recordado a Europa Press que es preciso conocer los resultados de la investigación para saber con exactitud la toxina bacteriana que ha provocado la intoxicación, ya que hay algunas como  las causadas por el 'Staphylococcus aureus' cuyos primeros síntomas  pueden aparecer apenas 30 minutos después de consumir el producto en  mal estado. Generalmente suelen aparecer cuando hay falta de higiene o el  producto está caducado, algo ante lo que recomienda tener "especial  cuidado" a la hora de consumir salsas, carnes o leche. "Dependiendo de los productos nos podemos tomar más licencias a la  hora de saltarnos más o menos una fecha de caducidad", reconoce  Sánchez-Yagüe, ya que hay algunos alimentos como la sal o el aceite  que pueden consumirse una vez caducados "ya que son productos que se  utilizan como conservantes". En cambio, matiza, en el caso de los alimentos perecederos  aconseja observar detenidamente el producto antes de comerlo, para  ver si hay algún aspecto visible (cambio de color, aparición de moho,  etc.) que pueda advertir de su mal estado. Además, también es importante cumplir con las pautas de cocción y  no romper la cadena del frío de los alimentos ya que, en este último  caso, las proteínas de los alimentos pueden cambiar su configuración  y favorecer la entrada de bacterias.

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