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Las llaves que no llegan a sus dueños

Tres familias realojadas hace seis años en el corral del Cura reclaman una reunión con la Gerencia de Urbanismo.

el 06 ene 2012 / 21:19 h.

Eduardo y Agustín Corrientes junto a la mujer del primero, Candelaria Hernández, en la puerta de la casa que habitan en el Corral del Cura.

La desesperación vive en el corral del Cura, en Triana. Tres familias esperan allí el momento de poder volver a las que fueron sus viviendas en el corral de la Encarnación, sito en Pagés del Corro 128 y que está terminado desde junio después de seis años de rehabilitación para convertirlo en un bloque de pisos sociales con una amplia zona común. En teoría, deberían tener las llaves desde hace seis meses pero, según los vecinos, Urbanismo no les ha dado ninguna respuesta hasta el momento. De hecho, están a la espera de una reunión con la Gerencia, cuya fecha será confirmada el próximo 9 de enero.

Candelaria Hernández tiene 63 años y lleva casi 40 viviendo en el Corral de la Encarnación junto a su marido, Eduardo Corrientes, también de 63 años y descendiente de una generación que ocupa dicho lugar desde el siglo XIX. Tanto él como sus hermanos, Agustín (60 años) y José (50), nacieron en este enclave, que hoy anhelan y al que quieren mudarse "lo antes posible". "Estamos desesperados. No nos pueden decir que está todo terminado y ahora no nos dan las llaves. No entendemos qué está pasando", esgrime Candelaria mientras el resto de vecinos asienten.

Incertidumbre ante la falta de respuesta. "Nosotros sabemos que aquello está terminado desde el 16 de junio. Nos dijeron que con el nuevo Ayuntamiento todo se retrasaría pero es que ha pasado medio año. ¡Es mucho tiempo y no nos dicen nada!", explica Agustín, para el que la paciencia ya se está agotando: "Yo tengo todo embalado desde entonces porque supuestamente estaríamos allí en unos días".

Igual le pasa a Candelaria, cuyo pasillo de su casa provisional en el corral del Cura está lleno de cajas con sus pertenencias y las de su marido. Ella ha sido quien ha pedido la cita con Urbanismo para enero porque no quiere "más vaivenes". "El otro día llamé y ya me puse seria. Según me dijo el funcionario nos confirmarían el encuentro el 9 de enero. ¡A ver si es verdad porque la situación es insostenible!".

Las tres familias que esperan volver al corral de la Encarnación llegaron al del Cura hace ya seis años. Este fue un alojamiento temporal cedido por el Ayuntamiento mientras se realizaba la rehabilitación del otro inmueble para transformarlo en un complejo de viviendas sociales. Desde entonces, han convivido con otros vecinos alojados temporalmente en este mismo complejo de viviendas en el que han tenido más de un problema. "Ahora mismo tenemos un contador de electricidad común. Lo quieren poner individual y están esperando a que nos vayamos para hacerlo", explica Agustín.

Las obras y, sobre todo, el anuncio de las mismas fue hace tiempo. En 2007, el Ayuntamiento informó que las obras se harían en seis meses. Dos años después, en 2009, estaban sin comenzar. Lo que en principio iba a ser un tiempo corto se ha convertido en seis años. Las obras concluyeron a finales del pasado mandato, pero desde la llegada del nuevo gobierno, y tras la desaparición de Otainsa, se han reducido las conversaciones.

Cuando tengan sus casas, las tres familias que viven realojadas en el corral del Cura, disfrutarán de cambios. Junto a ellas estaba previsto que vivieran otras diez familias con necesidades temporales de vivienda.

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