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Las madres de un colegio impiden el inicio de una obra

Un centenar de madres del colegio Blas Infante, en Polígono Norte, han bloquedo la entrada a los 200 alumnos que iban a clase esta mañana. El objetivo del 'piquete' es evitar que pasen las máquinas que hoy mismo debían iniciar unas obras en el centro. Las familias quieren que el Consistorio lo atrase a verano para evitar riesgos a sus hijos.

el 15 sep 2009 / 19:38 h.

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Un centenar de madres del colegio Blas Infante, en Polígono Norte, han bloquedo la entrada a los 200 alumnos que iban a clase esta mañana. El objetivo del 'piquete' es evitar que pasen las máquinas que hoy mismo debían iniciar unas obras en el centro. Las familias quieren que el Consistorio lo atrase a verano para evitar riesgos a sus hijos.

A la directora del colegio público Blas Infante, Reyes Bejarano, le llegaron ayer tarde varios escritos informándole de lo que hoy se le vendría encima. Por un lado, un centenar de madres de alumnos quiere bloquear la entrada al colegio desde las 7.30 de la mañana, que es cuando llegan los primeros críos al aula matinal, porque sus padres los dejan rápido para irse a trabajar. Poco después llegará el autobús escolar que reparte a los niños del asentamiento chabolista del Vacie por varios colegios de la Macarena, y que en el Blas Infante deja a una treintena. Pero tampoco podrán entrar.

Por último, está prevista la llegada de los camiones con la maquinaria y los obreros que hoy debían empezar a instalar un ascensor en el centro. Esta obra, que durará tres meses coincidiendo con el horario lectivo de los chavales, es el detonante de todo. Las familias, con el beneplácito de los profesores, se movilizarán para dejar a los 210 alumnos fuera del colegio y evitar que corran peligro con las obras. "Ni máquinas ni niños", resumía ayer Eladia Lara, una de las madres.

Compartir suelo. El Blas Infante comparte espacios con el centro de adultos, que es donde realmente va a instalarse el ascensor. Éste se ubicará en el patio del colegio, en un pasillo estrecho que se sitúa a sólo 1,20 metros de los urinarios que usan los niños en el recreo. Las obras durarán de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, de lunes a viernes.

La directora explicó ayer que se ha enterado cuando el Consistorio y la constructora ya habían firmado todo, y que la Delegación Provincial de Educación le ordenó ayer que se ponga a disposición del Consistorio para todo lo que necesiten. Bejarano informó ayer por la mañana a los padres de que hoy arrancarían unas obras en el recreo, y por la tarde empezó a enviar escritos al Ayuntamiento y a la delegación para que garantizasen la seguridad de sus alumnos. "Desconocemos el proyecto de obra y las medidas de vigilancia que tienen. No nos han dicho nada, y yo tengo que organizar a los profesores para que estén pendiente de la obra", explicaba ayer Bejarano.

El claustro del centro ha remitido a Educación sus quejas, pidiéndole que las obras se posterguen hasta el verano, cuando los niños están de vacaciones. Los padres han preferido ir más allá, y ayer empezaron a movilizarse. Recogieron en pocas horas más de 100 firmas para paralizar la obra. Primero porque habrá maquinaria pesada, zanjas y ladrillos que podrían suponer un peligro para los más pequeños. De ocurrir algo sería responsabilidad del profesorado. Y segundo porque los ruidos de las obras impedirían el discurrir normal de las clases y el estudio. El Blas Infante es un centro con alumnos que tienen dificultades de aprendizaje. Muchos de sus padres reciben el salario social, condicionado a que los niños no falten a la escuela. Ayer pidieron a los profesores que no denuncien las ausencias de sus hijos, que durarán mientras no les garanticen que la obra no les pone en riesgo.

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