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Las mafias siguen asesinando en el Estrecho

El drama de las pateras reapareció ayer con toda su crudeza a sólo unas millas de Andalucía. Una llamada desde Sevilla al servicio de emergencias avisaba de una embarcación con problemas de hundimiento en el trayecto de Tánger a Tarifa. En ella viajaban unas 40 personas que probablemente, -a tenor de la localización de la llamada de aviso- se dirigían a la capital hispalense para comenzar una nueva vida, ayudados por familiares y amigos.

el 16 sep 2009 / 03:49 h.

El drama de las pateras reapareció ayer con toda su crudeza a sólo unas millas de Andalucía. Una llamada desde Sevilla al servicio de emergencias avisaba de una embarcación con problemas de hundimiento en el trayecto de Tánger a Tarifa. En ella viajaban unas 40 personas que probablemente, -a tenor de la localización de la llamada de aviso- se dirigían a la capital hispalense para comenzar una nueva vida, ayudados por familiares y amigos. Entre los inmigrantes, todos subsaharianos, lograron ser rescatados con vida 22. Los otros 18 se encuentran desaparecidos, sin esperanza alguna de encontrarlos con vida. Produce pavor pensar que entre ocho y diez de esos desaparecidos eran bebés, niños menores de tres años que encontraron la muerte en el mismo mar por el que sus padres pretendían conducirlos hacia una vida mejor. Ésta es la segunda tragedia en víctimas mortales en el Estrecho tras la de Rota en 2003, en la que fallecieron 37 personas, aunque se produjo una similar en Almería con la muerte de varios bebés. La pasada noche no había temporal, por lo que las autoridades barajan el exceso de peso como posible causa del vuelco de la embarcación, tremendamente frágil para aguantar a tanta gente en la travesía. Es previsible, además, que los subsaharianos cruzaran a Marruecos cansados tras caminar durante meses por el desierto hasta llegar al punto de partida. Llegaron exhaustos y entregaron todos sus ahorros -hasta 3.000 euros cada uno- para embarcarse en un viaje que las mafias hacen ya con menos frecuencia pero con más tripulantes. La actuación del SIVE y los convenios de repatriación firmados entre España y países subsaharianos han disminuido las pateras, pero las que llegan auspiciadas por las mafias, lo hacen en condiciones precarias y con un sobrepeso que multiplica el peligro. Combatir a las organizaciones ilegales debe seguir siendo una prioridad para que nunca más arribe este drama a la costa andaluza.

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