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Las Malvinas votan para ratificar que desean ser británicas

el 10 mar 2013 / 20:18 h.

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La consulta en la que unos 1.600 habitantes de las islas Malvinas deben decidir si quieren seguir formando parte de los territorios británicos de Ultramar tiene, para el Gobierno argentino, la legitimidad de un disfraz. Horas previas al referendo, cuyo resultado positivo se sabe de antemano, el Ministerio de Exteriores argentino recordó que Londres no puede alterar el “estatus jurídico” del archipiélago que es objeto de un litigio desde 1833 y que en 1982 llevó a ambos países a la guerra. Ayer se formaron largas colas en los colegios electorales. La votación continuará hoy.
   “Esta votación, así como las mil consultas o votaciones más que el Reino Unido pudiera inventar en los territorios disputados” no relevan a la Corona “de cumplir con la obligación que el derecho internacional le impone de resolver pacíficamente la disputa de soberanía que mantiene con Argentina mediante la reanudación de negociaciones”, advirtió el Ministerio de Exteriores en Buenos Aires.

MAYOR DETERIORO A 31 años de una guerra que costó la vida a 640 argentinos y 255 británicos, las relaciones bilaterales se encuentran en su punto de mayor deterioro. En los 90, Buenos Aires buscó avanzar en la cooperación económica con Londres y postergar la discusión sobre el archipiélago. Llevó, a la par, una política de “seducción” hacia los isleños. En el 2003, cuando el kirchnerismo llegó al poder, la diplomacia retomó con fuerza la reclamación soberanista.
   Hace dos años la discusión cobró un giro que ha desembocado en la consulta. Los países de la región, en solidaridad con Buenos Aires, se negaron a que los barcos ingleses con destino a las Malvinas atracaran en sus puertos. Argentina restringió los vuelos al archipiélago e impugnó los negocios petroleros y pesqueros en el mar que circunda las islas. El primer ministro británico, David Cameron, acusó a Argentina de llevar a cabo una política “colonialista” en relación con los isleños y no se privó de enviar barcos de guerra a las Malvinas. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que Cameron hablaba como si el mundo fuera al revés. Como parte de esa realidad invertida, dice Argentina, se ha impulsado un referendo que “no encuentra sustento en ninguna de las 40 resoluciones de la ONU”. El de las Malvinas es considerado “un caso especial y particular de descolonización en el que se reconoce la existencia de una disputa de soberanía”.
   El pasado mes, el ministro de Exteriores argentino, Héctor Timerman, estuvo en Londres donde se reunió con intelectuales y políticos, pero en cambio se negó a hacerlo con su colega británico, quien le había pedido un encuentro trilateral con representantes de las islas.
   La embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, repitió las mismas palabras. Lo hizo acompañada de Marcelo Kohen, un profesor argentino de derecho internacional de la Universidad de Ginebra. Kohen señaló que “la autodeterminación es un derecho fundamental consagrado por la ONU” pero, hasta el momento, la ONU “no ha reconocido la existencia de los isleños como pueblo separado”. Por tanto, no se reconoce ese principio.
   Kohen recordó que, en el pasado, la ONU organizó y fiscalizó consultas de libre determinación cuando “estimó que esta era la manera de descolonizar”. La última tuvo lugar hace 11 años en Timor Oriental. Sigue pendiente el referendo en el Sáhara Occidental.

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