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Las minorías suspenden al presidente

Los grupos minoritarios del Congreso de los Diputados, tan necesarios ahora para aprobar las iniciativas del Gobierno, no salieron ayer convencidos con los argumentos y medidas expuestas ayer por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el debate.

el 16 sep 2009 / 02:39 h.

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Los grupos minoritarios del Congreso de los Diputados, tan necesarios ahora para aprobar las iniciativas del Gobierno, no salieron ayer convencidos con los argumentos y medidas expuestas ayer por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el debate.

El primero de los portavoces que rebatió las palabras del presidente fue el de CiU Josep Antoni Duran Lleida (10 diputados), que planteó su intervención en el debate sobre el estado de la nación como una "moción de censura" a Rodríguez Zapatero, a quien acusó de esconder durante meses la crisis para "mantener el poder". Duran defendió de nuevo la necesidad de que Zapatero lidere un "gran pacto de Estado" para minimizar los efectos de la crisis y garantizar una salida en condiciones de la misma.

Así, el portavoz de CiU hizo un "balance negativo" de la actual legislatura y reprochó al presidente del Gobierno que haya dejado atrás dos activos "relevantes" de la anterior legislatura: el "talante" y la "España plural", un concepto "kleenex", dijo, que ha dado paso a la "uniformización". Además, destacó que para mantener el poder y ser reelegido, Zapatero escondió durante meses la grave crisis actual y añadió que además se ha equivocado en la forma de abordarla. No obstante, y a pesar de las críticas que recibió el presidente por la financiación catalana, Zapatero aseguró que la financiación que obtendrá Cataluña del nuevo sistema será "la mejor de la historia", con "mucha diferencia" sobre la vigente, ya que por primera vez va a estar por encima de la media de España, y se comprometió a mejorar su relación con CiU.

Tras CiU le tocó el turno al portavoz del PNV, Josu Erkoreka (10 parlamentarios), que advirtió a Zapatero de que su grupo no hará concesiones al Gobierno, salvo las "estrictamente indispensables", y le acusó de "engañar" a todos "jugando al mismo tiempo partidas diferentes con barajas distintas". Erkoreka, además, escenificó el alejamiento entre PSOE y PNV, producto del reciente cambio de Gobierno en el País Vasco y la alianza de socialistas y populares para llevar a Patxi López a la Lehendakaritza.

Por ello, mientras que en otros debates sobre el estado de la nación el PNV tendió la mano al Gobierno, Erkoreka quiso dejar claro que su grupo no es "socorrista" y que, por tanto, seguirá haciendo una oposición "exigente y crítica", sin más concesiones que "las estrictamente indispensables a la dictadura del realismo". No obstante, anunció que el PNV prestará su votos para respaldar iniciativas "serias" contra la crisis, pero no hará el juego a uno solo de los "excesos propagandísticos" del Ejecutivo, a la vez que vigilará que las políticas del Gobierno en Euskadi no "quebranten aún más el ya maltrecho autogobierno vasco". Aún así, Zapatero atribuyó el "excepcional" pacto político del País Vasco a la situación creada por el ex lehendakari Juan José Ibarretxe y aseguró que tiene su mano tendida al PNV.

Joan Ridao, portavoz de ERC (3 diputados), explicó en su turno de palabra que el "globo Zapatero se ha pinchado" porque el optimismo que "vendía" ya no convence en Cataluña, y le advirtió de que "no espere ni favores ni concesiones" dado que la paciencia "se ha consumido". Ridao, durante su turno, calificó al presiente como "un redomado prestidigitador que se pasa el día tirando bolitas al aire y evita que se le caigan al suelo", argumentó el independentista.

Por su parte, Gaspar Llamazares, portavoz de Izquierda Unida (2 diputados), si tendió la mano la mano al presidente siempre que ejecute un giro a la izquierda en su política económica. A pesar de ello, consideró que las medidas propuestas por Zapatero son "tardías" y le reprochó que no haya planteado soluciones "de emergencia" para más del millón de personas que no cobran prestaciones. En el mismo sentido se expresó el portavoz de ICV, Joan Herrera, que condicionó un pacto con el Gobierno a que se aleje de una política "de cheques" con el acento puesto en la desgravación , y le solicitó un "cambio de estilo" que busque menos el "efectismo".

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