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Las miradas se fijan ya en Mel

El técnico cuenta con el respaldo de la cúpula del consejo y por ahora no corre peligro.

el 31 oct 2011 / 22:09 h.

Pepe Mel, con cara de circunstancias.
El Betis ha empalmado seis derrotas consecutivas, algo que en una misma temporada sólo le había ocurrido tres veces en toda su historia en Primera, y lo normal en estos casos es que la figura del entrenador empiece a ser cuestionada. No le ocurre así, sin embargo, a Pepe Mel. Con matices, por supuesto. No es que no haya béticos que apuesten ya por un relevo en el banquillo, que los hay y sólo se requiere un paseo por los foros de internet para darse cuenta, pero a día de hoy parecen mayoría los aficionados favorables a su continuidad. Y lo que es más importante, sucede lo mismo en el órgano del que depende que Mel no se vaya al paro: el consejo de administración. Se entiende entre quienes mandan que transmitir dudas sobre el dueño del banquillo sólo perjudicaría más a un equipo que necesita estabilidad alrededor, de ahí que ayer incluso hubiese un mensaje explícito en forma de palabras del presidente.

"Estoy seguro de que nos levantaremos con nuestro trabajo para revertir esta situación cuanto antes. Tenemos que recuperar la confianza y volver a sumar puntos", afirma Miguel Guillén, que se basa en lo que ocurrió en la pasada campaña, cuando el Betis se sobrepuso a una racha de cinco derrotas sin que el técnico fuese cesado. "Se salió adelante gracias a la unidad del equipo y a la serenidad. Quedan todavía 28 partidos por disputar y estamos en mitad de la tabla. No es el momento de abandonar", recalca.

A partir de ahí, el dirigente enfoca su análisis en el entrenador. "Mel sabrá buscar las soluciones dentro de la plantilla para que el equipo encuentre el gol, que no llega por un motivo u otro. El míster y la plantilla tienen todo el apoyo del club, porque lo que hoy es blanco no puede ser negro tres días después. Si este equipo ha sido capaz de ser líder en la Liga, también lo será de retomar la senda de las victorias", afirma Guillén, muy amigo de Mel, lo cual no quita para que sea autocrítico: "No se han hecho las cosas todo lo bien que se debería al haber perdido seis partidos seguidos. No podemos ser conformistas y tenemos que trabajar para buscar las soluciones". Y para acabar, lo típico: solicitar el apoyo del bético. "Tenemos que lograr que el Villamarín sea una olla a presión. Que toda la afición esté apoyando a su equipo", pide.

El contrato de Mel también juega a su favor: si el club lo despide en esta coyuntura, deberá abonarle una indemnización demasiado gravosa para la economía de la entidad. La situación sería otra si el equipo cayese a la zona de descenso y permaneciese en ella varias jornadas, en cuyo caso la destitución le saldría muy barata a la entidad. Y de momento el Betis tiene cuatro puntos de renta sobre esos puestos, así que el margen es como mínimo de dos jornadas.

La semana, en todo caso, no va a ser normal. Ya no lo es la aparición del presidente por propia iniciativa un día después de una derrota. Tampoco lo es que Pepe Mel hable hoy, también porque así lo quiere él mismo. Y no sería normal que la plantilla se entrenase a puerta cerrada durante toda la semana. De momento lo hará hoy, pero tiene coartada: en la ciudad deportiva hay un torneo sub 15. Ahora bien, es festivo y eso tradicionalmente se traduce en que muchos aficionados acuden al entreno a animar a los jugadores. Hoy no podrá ser así.

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