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Las obras de la SE-40 viven su gran prueba de fuego en 2010

Ya lo advirtió el ministro de Fomento, José Blanco, en la visita a las obras de la SE-40 en octubre: los tres primeros tramos de la nueva ronda de circunvalación tienen que entrar en servicio en 2011. Esto significa que 2010 es el año clave, ya que por lo pronto ya se trabajará en los 11 tramos de los que consta el anillo, frente a los seis ya en marcha.

el 01 ene 2010 / 20:42 h.

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En la actualidad hay cuatro sectores con el trazado ya aprobado y uno de ellos todavía está en proceso de redacción, concretamente el que incluye el puente de La Algaba, dada su complejida. Todo eso significa que hay que ponerse las pilas.

2010 es además el año en el que se acabará el primero de los tramos (desde la A-4 en La Rinconada, cerca del aeropuerto, hasta la A-92 en Alcalá de Guadaíra) lo que debería traducirse en su apertura en solitario. Aquí la mayor dificultad reside en el cruce entre la SE-40 y la A-92 cerca de la Venta de la Liebre, donde desde agosto funciona un desvío provisional que se mantendrá hasta el próximo verano. En este enlace el trabajo es frenético, lo que permite que todo el tramo (de 10,16 kilómetros) esté a un 70% de ejecución.

A continuación vienen los 5,65 kilómetros que conectan la A-92 con la A-376 (la autovía de Utrera), también en término de Alcalá. Los trabajos están completados al 30%, pero hay que hacer frente todavía a dos dificultades: el puente sobre el Guadaíra (el segundo más grande de la SE-40 tras el de La Algaba) y las excavaciones arqueológicas. La importante necrópolis romana descubierta tiene paralizadas las obras en un sector y, como ocurre en estos casos, sin fecha para continuar.

Las cautelas arqueológicas, por cierto, se levantaron hace poco en el siguiente tramo (desde la A-376 hasta la A-4, ya en Dos Hermanas, de 8,14 kilómetros), que afectaban a todo el entorno entre el cementerio y la hacienda Doña María. El parón en esta parte y la reelaboración de algunos puntos del trazado han propiciado que la obra no alcance todavía el 20% de ejecución.

En total son 23,95 los kilómetros (los del sector Este) en los que se trabaja a todo trapo de los 77 que tiene la ronda. El siguiente sector, el Suroeste (entre Dos Hermanas y la A-49 en Espartinas, con 20,43 kilómetros), está también en ejecución aunque se está en la fase inicial de las obras. Aquí se encuentra además el mayor reto de toda la SE-40: el macrotúnel bajo el Guadalquivir, en realidad compuesto por cuatro túneles de dos carriles cada uno.

No obstante, el punto más delicado y caro (son casi 603 millones de euros incluyendo el equipamiento) de la ronda no estará en plena actividad hasta 2011, ya que durante todo el año 2010 se trabajará en la construcción de las dos tuneladoras encargadas de la tarea. Con sus 14 metros de diámetro (la que ha hecho el túnel del Metro tiene 6,10), las máquinas tienen un plazo de fabricación y puesta a punto de 20 meses y se diseñarán con la información que se está aportando ahora, una vez que se van conociendo con mayor detalle las características del terreno. El proyecto tiene un plazo de ejecución de 40 meses, así que si todo va bien los túneles estarán terminados para 2013, que ahora mismo se apunta como la fecha más probable (y optimista) de terminación de toda la ronda de circunvalación.

Donde las cosas están más verdes es en el sector Norte-Noroeste, con 32,62 kilómetros entre la A-49 y el enlace de la A-4 de La Rinconada donde arrancaron las obras. En total son cinco tramos de los que cuatro tienen ya aprobado el trazado pero todavía no se han adjudicado los trabajos.

Queda para el final el penúltimo tramo, todavía en proceso de redacción y que es otra de las claves para este 2010 y para que los plazos de la ronda no se disparen. La causa es que en él hay que afrontar otro de los grandes hitos de la SE-40, el puente de La Algaba, que será el de dimensiones más grandes de Sevilla tras el del Quinto Centenario. La complejidad del proyecto explica que sea el más retrasado, pero a cambio dejará un elemento singular en una circunvalación llena de símbolos que se resumen en la cifra de tierra excavada: 15,5 millones de metros cúbicos, equivalente a 86 veces el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y a 853 la Giralda.

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