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Las oportunidades de la Gran Sevilla

Después de dos décadas en la que la falta de una efectiva planificación derivó en la comisión de verdaderos desatinos urbanísticos en la corona de municipios que rodea a la capital andaluza, la Junta ante tiene ante sí una oportunidad de poner raciocinio en los futuros crecimientos del territorio de la Gran Sevilla.

el 15 sep 2009 / 16:42 h.

Después de dos décadas en la que la falta de una efectiva planificación derivó en la comisión de verdaderos desatinos urbanísticos en la corona de municipios que rodea a la capital andaluza, la Junta ante tiene ante sí una oportunidad de poner raciocinio en los futuros crecimientos del territorio de la Gran Sevilla. Antes de que acabe 2008, la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio habrá concluido el Plan de Aglomeración Territorial Urbana de Sevilla (Potaus), en el que se firman las líneas esenciales del desarrollo del área metropolitana para las próximas décadas. Paradójicamente, la crisis favorece las condiciones para su gestación. La mayor parte de los megaproyectos presentados por alcaldes de la corona estos últimos dos años se han venido abajo por falta de liquidez. Con ello, tal vez se hayan perdido algunos planes de evidente interés ciudadano, pero a cambio se gana tiempo, perspectiva y orden para decidir cómo y cuándo debe crecer la Gran Sevilla. El ejemplo más palpable es el de las propias áreas de oportunidad que delimita el Potaus, que se amplía en una veintena de espacios más como demostración de que ya no se trata de frenar un crecimiento desaforado y parcial sino de imponer criterios de racionalidad en el desarrollo. La columna vertebral de la expansión de la Gran Sevilla será la futura SE-40. En torno a la nueva ronda de circunvalación se gestarán los futuros desarrollos residenciales, industriales y comerciales, lo que evitará que se repitan actuaciones tan perniciosas como la de la urbanización de la cornisa, en la que primero se construyeron los adosados y luego se reclamaron las carreteras, los centros de salud y los colegios que necesitaban sus nuevos vecinos. Como ocurre con el Metro, la Junta se juega algo más que su credibilidad en este futuro plan. Si funciona, habrá sentado las bases para la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la corona, pero si no es así, habrá perdido su opción de poner coto al colapso en el que viven a diario más de medio millón de personas.

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