Local

Las razones de los que más agua ahorran

La reducción del consumo en 2010 cierra un ciclo de siete años a la baja

el 26 feb 2011 / 18:00 h.

TAGS:

El año pasado, los habitantes del área metropolitana de Sevilla gastaron 123 litros de agua por persona y día, lo que supone una reducción del 2% con respecto a 2009 y el dato más bajo del que se tiene constancia. Ya son siete los años seguidos de decrecimiento dentro de dos décadas a la baja, aunque con algún repunte. Como referencia basta mirar 1991, cuando el consumo era de 176 litros por persona y día. Más que crear conciencia, se trata ya de un hábito de vida.


Como si de una retahíla de refranes se tratara, los vecinos del barrio de la Macarena, en la capital hispalense, se saben al dedillo los consejos que, en su día, el Ministerio de Medio Ambiente difundió entre la ciudadanía para combatir el derroche de agua, cuando el país atravesaba una importante sequía en los años centrales de la década de los 90 del siglo pasado. La explicación de que las buenas costumbres continúen en tiempo de sobreabundancia de agua como ahora, cuando los pantanos de los que se abastece Emasesa están al 91% de su capacidad, es clara: las campañas puestas en marcha cuando los embalses se encontraban al límite calaron hondo, y esos hábitos se incorporaron a las rutinas de consumo, de manera que el gasto del preciado recurso cayó un 30% en los últimos 20 años.


Sobre la barra del bar El momento se esboza el tema a tratar. Los vecinos, que alegran la sobremesa con un café, hablan de su caso. “Compruebo los grifos constantemente, no permito que gotee ni uno, y vigilo la cisterna porque los niños abusan todo el tiempo, ¡qué derroche!", cuenta Raimundo Gómez. Éste aporta datos en la tertulia que reafirman la idea de que el “fantasma de la sequía" sigue vivo: “La gente que somos de campo y vivimos los años secos apreciamos más este bien porque sufrimos la escasez, no había agua para regar, y muchos cultivos se secaron... No quiero que vuelva a suceder".


“Siempre estoy luchando con mis hijos para que se duchen rápido, ya que se meten en el baño y se les olvida cerrar el grifo, no lo tolero", apostilla otro cliente, Joaquín Lozano.
Tercia luego Juan Serrano, vecino del barrio de la Palmilla, que está pendiente de la conversación de sus compañeros en el establecimiento:“Tengo piscina y durante todo el invierno mantengo la depuradora para no tener que cambiar el agua en verano porque me da pena".


Mientras, Ulises Amado, camarero del bar, aclara que en el negocio ahorran “agua y luz gracias a la maquinaria de clase A, para que los programas de lavado sean más cortos”. Se nota en la factura, “y por supuesto, contribuimos con la causa”.


Soledad Rodríguez asegura que cuando llegó a su actual vivienda el año pasado su compañera usaba el lavavajillas para quitarle el polvo. “Esto suponía derrochar agua hasta para fregar un vaso, por lo que la tuve que concienciar y ya lo ponemos cada dos días, cuando está totalmente lleno", narra.


Como el movimiento se demuestra andando, detallamos ahora una prueba práctica de ahorro. Entre las actividades cotidianas que realiza una persona durante una jornada, se puede evitar el gasto de más de 200 litros de agua si tomamos las siguientes medidas: colocamos dos botellas llenas dentro de la cisterna y no usamos el inodoro como papelera (de dos a cuatro menos por cada uso), cerramos el grifo al lavarnos los dientes o afeitarnos (hasta 10 menos) y nos duchamos en vez de bañarnos (hasta 150 menos). También hay que arreglar con urgencia las averías de grifos y cañerías. De hecho, un grifo que gotea pierde 30 litros de agua diarios. Se puede también usar el agua del segundo aclarado de platos para regar las plantas.


En la actualidad, existen reservas en los pantanos para tres años, y se prevé que las cifras se mantengan en el mismo punto, puesto que es complicado seguir reduciendo el consumo una vez instalados en este momento de prosperidad. Son también destacables las reducciones de fugas tras las obras de mejora en su red emprendidas por la empresa metropolitana de agua. Para continuar avalando esta encomiable labor es importante seguir difundiendo las buenas prácticas en el uso del agua, algo que, como demuestran los datos, los sevillanos conocen bien a fondo.

  • 1