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Las redes sociales se alían con el maltrato

Los menores reproducen las formas tradicionales de controlar y oprimir a sus parejas, pero la tecnología les da nuevas armas

el 02 oct 2011 / 19:26 h.

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Entre el hombre que vigila a su novia a escondidas por la calle y el chaval que le roba la clave del correo electrónico con un programa espía para leer sus mensajes, la única diferencia es generacional. Los maltratadores de hoy buscan lo de siempre, controlar a sus mujeres y usar ese control para someterlas, sólo que las nuevas tecnologías les están concediendo nuevos instrumentos para hacerlo.


El grupo Diana de la Policía Local, especializado en violencia de género, recibe cada vez más casos de menores entre los que el uso de internet como arma es habitual: el control del móvil o el correo electrónico es uno de los primeros síntomas. Y si la relación se rompe, las represalias pueden llegar en forma de amenazas por SMS o por e-mail, con la manipulación del correo de la víctima para seguir controlándola o enviar desde su dirección correos comprometidos, y en ocasiones con la distribución de imágenes íntimas por internet, un daño casi imposible de frenar porque la red reproduce los contenidos a velocidad mucho mayor de lo que cuesta eliminarlos.


Las familias no suelen ser conscientes del poder que se ejerce a través del móvil o el ordenador, avisa María Luisa Franco, jefa del grupo Diana, que cree que entre el machismo tradicional y este "neomachismo" no hay diferencia. La agresión es igual de violenta de viva voz que colgando comentarios hirientes en Tuenti o en Facebook, redes sociales que los chicos emplean con frecuencia para vigilar a sus parejas, ya que les permite controlar con quién se relacionan, qué comentarios hacen e incluso saber dónde están y qué hacen en cada momento. "Se cuelga demasiada información sin que los jóvenes sean conscientes de las consecuencias que eso puede acarrear", alerta.


Las redes sociales son también foco de problemas tras una riña o al romper; pueden alojar fotos comprometidas, expuestas a la vista de todo el mundo.


Estas técnicas, sin embargo, no han desplazado al maltrato físico, que se sigue dando prácticamente en la misma proporción desde que en 2002 se creó este grupo policial, que ya roza los 5.000 expedientes abiertos: cada año, la mayor parte de las denuncias que se presentan son por malos tratos tanto físicos como psíquicos. Hasta agosto se han recogido 201 denuncias; y en más de la cuarta parte, 56 casos, ha sido necesario detener al agresor. En 190 casos hubo maltrato físico y psíquico, en 70 sólo violencia psíquica, en 50 se incumplieron los compromisos de los acuerdos de separación y en 40 se quebrantaron medidas cautelares, como los alejamientos -la suma es mayor que las denuncias al confluir varios motivos-.


Los casos que se abren cada año se van acumulando, ya que existen órdenes de alejamiento que hay que seguir vigilando -hay 2.114 en vigor-, y porque es un tipo de delito en el que la reincidencia es muy alta. Franco ofrece un dato escalofriante: este año han vuelto a detener al agresor al que le abrieron el primer expediente, hace ya nueve años. Se dan tanto el caso de la pareja que nunca termina de separarse como el de las víctimas o los agresores que inician nuevas relaciones en las que también se producen malos tratos.


¿Por qué se repite esta situación? La jefa del grupo cita un ejemplo del delegado para la Violencia de Género del Gobierno, Miguel Lorente: la mujer maltratada es como un bonsái, al que el maltratador ha ido podando y racionando el agua hasta convertirla en un árbol pequeño, a base de someterla, minar su autoestima, alejarla de su entorno y hacerla dependiente de él. Con trasplantar el bonsái al campo no basta: o se le ayuda a convertirse de nuevo en árbol, o seguirá siendo un bonsái en busca de otro jardinero que lo siga podando. Por eso la solución es un trato personalizado y cercano, en el que a veces lo más importante es escuchar a las mujeres desahogarse o acompañarlas a un juicio para que se sientan seguras. Pero hay motivos para la esperanza: "Hay mujeres que, con apoyo, salen de esta espiral de la violencia, cada vez hay más recursos para que lo hagan y más concienciación social". La prueba son los nuevos anuncios contra la violencia, que alertan de los primeros síntomas del maltrato, para frenarlo antes incluso de que llegue a producirse.

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