Economía

Las revueltas finanzas de Noriega

Por segunda vez en dos años, los acreedores llaman a sus puertas

el 10 ago 2010 / 20:44 h.

Sergio, en el encuentro ante el Atlético.

Grupo Sánchez-Ramade, una de las grandes corporaciones andaluzas, tiene en la cuerda floja Noriega, la división inmobiliaria de la compañía, al igual que a principios de año lo estuviera la filial Urende, dedicada a distribuir informática y electrodomésticos. Se trata de dos problemas comunes: elevado endeudamiento y escasez de liquidez.

En el caso de Noriega los problemas se arrastran desde hace ya dos años, aunque no condujeron al concurso de acreedores -la antigua figura de la suspensión de pagos- y la empresa consiguió refinanciar la deuda. Sin embargo, a principios de julio pasado, una de sus filiales, la dedicada a construcción (llamada Noriega Edificación y Obra Civil), tuvo que acogerse al artículo 5.3 de la Ley Concursal, que, al tiempo que permite a la empresa un plazo máximo de cuatro meses para negociar el endeudamiento con sus acreedores, la protege de éstos durante ese periodo de tiempo, de forma que no podrían forzarla a la suspensión de pagos (es el denominado concurso necesario).

Por tanto, esa filial admite su insolvencia (no paga) y obtiene un periodo de gracia para pactar con los acreedores. La legislación establece que, haya o no ese acuerdo, obligatoriamente se ha de solicitar concurso voluntario al expirar los cuatro meses. La constructora, que en el año 2009 facturó 120 millones de euros, acumula una deuda cercana a los 70 millones de euros, según la compañía. Y nada más.

Fuentes del mercado insisten en que también la promotora Noriega, y no sólo su filial de construcción, está a punto de pedir tal protección al Juzgado de lo Mercantil de Córdoba -acogerse pues al mencionado artículo 5.3 de la Ley Concursal-, pero ayer un portavoz oficial de la empresa negaba por activa y por pasiva tal extremo, y explicaba que los trámites, al menos por el momento, se ceñían única y exclusivamente a la constructora y no al conjunto de Noriega.

De hecho, se remitía al comunicado enviado a principios de julio pasado en el que confirmaba esa insolvencia de Noriega Edificación y Obra Civil. "La solicitud se limita, exclusivamente, a la sociedad constructora (...) No afecta al resto de sociedades del Grupo Noriega (en particular, a su promotora inmobiliaria y a las de arrendamiento), ni a otras pertenecientes al Grupo Sánchez-Ramade". "Ésta es la única medida legal adoptada hasta el momento", matizó el portavoz.

En cambio, otras fuentes, que conocen las entrañas de Noriega, dijeron que, en efecto, se está tratando de renegociar con una veintena de entidades financieras una deuda que podría superar los 900 millones de euros -y sería su segunda refinanciación; la otra fue hace dos años-. El portavoz de la firma cordobesa reiteró que sólo se negocia con la constructora, de ahí que restara credibilidad a esas fuentes.

Son cuatro divisiones las que posee Noriega: construcción, promoción, renta (o alquiler de edificios) y proyectos (el soporte técnico a las obras). Y si bien tiene más, el principal cliente de la filial Edificación y Obra Civil es el propio grupo cordobés.

Las dificultades financieras de los Sánchez-Ramade -una de las sagas empresariales más importantes de Andalucía- no sólo han afectado al negocio inmobiliario llevado por Noriega. No en vano, en febrero pasado la Junta de Andalucía salió al rescate de Urende con un rápido crédito de 12 millones de euros.

Este incentivo aprobado por el Gobierno autonómico tenía como destino el respaldo a "su plan estratégico de mercado", y "garantizar el mantenimiento a corto plazo de la plantilla -920 de trabajadores- y hacer posible su incremento en el futuro", según los argumentos que esgrimió el Ejecutivo regional para dar salida a esa partida.

En ese momento, Urende tuvo que salir al paso de las informaciones que hablaban de sus dificultades económicas, e incluso en el Grupo Sánchez-Ramade señalaban tajantemente que ninguna de sus otras empresas -ni siquiera Noriega- atravesaba por mala situación.

El grupo cordobés es la mayor compañía andaluza por volumen de facturación no cotizada en la bolsa -1.406 millones de euros en 2009, según el ranking de la revista Andalucía Económica-, y se diversifica en los sectores de construcción y promoción (Noriega), distribución (Urende), automoción (Sánhez-Ramade Automoción), tecnología (Diasa y Diasoft), ocio y espectáculos (Cinesur), financiero (SRS Sánchez Ramade) y agrícola (Doña Sol).

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