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Economía

Las rurales del Sur y Córdoba operan ya como una sola caja

Tras la firma de las escrituras de fusión, se crea una entidad de mil empleados. Otra vuelta de tuerca, pero no la última, en el nuevo mapa financiero andaluz. La nueva Rural del Sur supera los 6.300 millones en activos, con 854 oficinas.

el 14 may 2014 / 23:45 h.

Imagen raural Casi ochenta entidades financieras salpicaban el mapa español de las cajas rurales (son cooperativas de crédito) en 2008, de ellas diez con la sede social en Andalucía. A mayo del año en curso, esa maraña queda reducida a una docena de grandes grupos en el conjunto del Estado y a tan sólo cuatro en esta región, tras un intensísimo proceso de fusiones e integraciones cuyo más reciente capítulo –pero no el último– lo rubricaron ayer definitivamente la del Sur y la de Córdoba. Es más, el mapa financiero andaluz, otrora conformado por las cajas de ahorros El Monte, San Fernando, Unicaja, Cajasur, Provincial de Jaén y Granada más las cajas rurales Sur, Córdoba, Granada, Jaén, Utrera, Adamuz, Nueva Carteya, Cañete de las Torres, Guadalupe y Cajamar y un banco, el de Andalucía, se ha reducido a la mínima expresión. De las cajas de ahorros con sede social y fiscal en la comunidad queda sólo Unicaja, reconvertida en banco, con Jaén absorbida. El Monte y San Fernando pasaron a Cajasol, ésta, a su vez, a Cívica y ésta fue tomada por Caixabank. Cajasur fue intervenida y adjudicada a la vasca BBK, hoy Kutxabank. Granada dio la espantada para integrarse en el nacionalizado BMN. Banco de Andalucía se disolvió como tal dentro del Banco Popular. Salvo las del Sur, Córdoba, Granada, Jaén y Cajamar, el resto de cajas rurales se acogieron al paraguas financiero del Grupo Solventia, liderado por Caja de Almendralejo. Con la rúbrica de las escrituras de fusión por parte de los presidentes de Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios, y de Caja Rural de Córdoba, Ricardo Fernández de Molina Latorre, quedó ayer cerrado el proceso de fusión de ambas entidades después de recibir las autorizaciones del Banco de España y del Ministerio de Economía. Y cabría lanzar un por fin, habida cuenta de que la senda ha sido tortuosa. En el camino hacia lo que era una fusión plena, sin las medias tintas de la fusión fría (Sistema de Protección Institucional), se descolgó la rural de Extremadura, siendo la primera espantada de un grupo forjado en el marco de la amplia reestructuración de la banca española –se llamó Grupo Ibérico, su ruptura quedó pactada en febrero pasado, previo pago de una indemnización por parte de la entidad díscola–. La entidad resultante utilizará la denominación de Caja Rural del Sur. Junto a la consolidación de sus mercados actuales –los principales: Sevilla, Málaga y Córdoba–, abordará una firme expansión en Málaga, provincia complicada por la gran competencia existente –y por ser el territorio natural para la principal rural de Andalucía y del país, Cajamar–. Pero los movimientos en las rurales no acaban aquí. En enero pasado, y liderado por Cajamar –cuyo origen estuvo en la fusión de las rurales de Almería y Málaga–, se gestó el nuevo Banco de Crédito Social Cooperativo con 32 entidades financieras españolas como primeras accionistas, aunque se prevén más adhesiones. Su actividad estará controlada por la rural almeriense, al ser su principal accionista, aunque todos los socios mantendrán sus marcas, labor comercial y red propias. Andalucía, pues, protagoniza y lidera el cooperativismo de crédito. LOS DATOS. El enlace financiero entre la Rural del Sur y la de Córdoba suma 1.058 empleados, 854 de la primera y 204 de la segunda, siendo 370 las oficinas (278 y 92, respectivamente), situadas en las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba y Málaga. La ratio de solvencia (índice core tier 1 o capital principal libre de ataduras y, por tanto, el más sano), el 15,62 por ciento. Al cierre del primer trimestre de 2014, la fusionada cuenta con un activo total de 6.322 millones de euros, 4.955 millones en depósitos de clientes y 3.901 millones en inversión crediticia –más dinero captado que prestado, siendo una política conservadora–. La ratio de morosidad agregada de ambas entidades es del 11,57 por ciento, situándose dos puntos por debajo de la media del sector, y con una cobertura de dudosos del 72,02 por ciento, según sus cálculos. Aunque el último papel fuera de ayer, el matrimonio tiene efectos contables desde el 1 de enero de 2014.

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