Local

Las series españolas más vistas por los jóvenes se "recrean" en la violencia, según un estudio

el 07 dic 2012 / 19:16 h.

TAGS:

La periodista Sara González Fernández ha realizado una  investigación sobre la representación de la violencia en las series  juveniles españolas, dirigida por el profesor de la Universidad de  Sevilla (US) Manuel Garrido Lora, en el que concluye que éstas se  "recrean" en este tipo de contenido.

Este trabajo, que ha sido publicado en la revista 'Comunicación' y  del que se ha hecho eco la agencia SINC, aporta además otros datos  como que 'El internado' es la única de las series analizadas que  incluye la recomendación de 'No recomendada para menores de 18 años',  cuando, paradójicamente, y desde el punto de vista de la violencia,  es la que menos contenidos de este tipo emite, según informa en una  nota la Hispalense.

Esta investigación se ciñe a las cinco series nacionales emitidas  durante los últimos cinco años (2007-2011, ambos inclusive), que han  registrado como mínimo un 20 por ciento de 'share' de media en su  primera temporada y cuyos contenidos han sido consumidos,  principalmente, por un público comprendido entre los 16 y los 30  años. Así, se han contabilizado la cantidad de escenas y el número de  minutos con contenido violento de la primera temporada de las series  'Aguila Roja', 'El internado', 'Sin tetas no hay paraíso', 'Hispania,  la leyenda' y 'El barco'.

A partir del total de los minutos violentos que se desarrollan a  lo largo de todos los capítulos de cada una de las series, el orden  en el que éstas quedarían desde el punto de vista cuantitativo  referente a la violencia sería 'Hispania', 'Aguila Roja', 'Sin tetas  no hay paraíso', 'El barco' y 'El internado'. Y es que 'Hispania', a  pesar de contar con menos capítulos y menos duración que otras  series, es la que registra más escenas y minutos violentos, llegando  incluso a sobrepasar la hora.  

En el lado opuesto se sitúa 'El internado', al tratarse de la  serie que menor uso hace de la violencia en sus contenidos; mientras  tanto, en 'Sin tetas no hay paraíso', aunque cuenta con menos minutos  violentos que 'El barco', se sitúa por encima de esta serie debido a  que, en proporción con el número de capítulos y de la duración que  ambas cuentan, la primera cuenta con mayor contenido de interacciones  violentas.

González señala que, entre otras conclusiones, tras este estudio  se ha comprobado que los protagonistas y antagonistas de las cinco  series, que son en su gran mayoría los principales agresores de las  escenas violentas, son personajes atractivos tanto física como  psíquicamente. Además de ello, todos se ajustan al mismo perfil de  hombre: raza blanca, tez y cabello moreno y, por norma general, todos  llevan la conocida barba de dos días que los dota de cierto encanto.  "Esta característica hace que el personaje sea más atrayente para la  audiencia y, por tanto, justificará, en mayor medida, las acciones  violentas que cometa al tratarse de una figura con la que se empatiza  desde el primer momento", subraya.

Asimismo, y en el caso concreto de 'Sin tetas no hay paraíso', la  autora destaca que es la única serie en la que, con un 48 por ciento,  sus escenas violentas no reflejan el daño o el dolor provocado tras  la agresión, ya sea física o verbal.  

"Al no mostrar los resultados ni las consecuencias negativas que  causan las acciones violentas se muestra una imagen menos grave del  uso de la misma", indica la periodista, que añade que todo ello puede  inducir al público a imitar la conducta de sus personajes favoritos,  por lo que es fundamental, asegura, "no solo analizar la cantidad de  imágenes violentas emitidas, sino también la forma en la que son  representadas".

A modo de valoración personal, esta investigadora cree que la  televisión, en este caso las series de ficción, no son las únicas  culpables de las conductas violentas que pudieran tener los jóvenes  de la sociedad española. "Hay que tener en cuenta otros factores  relacionados con la genética, la cultura, la educación o el contexto  social, que en su conjunto provocan un mayor o menor grado de  violencia en la juventud. Esto no resta ni un ápice de  responsabilidad a la televisión, que, sin duda, al formar parte de  nuestras vidas debe guardar un compromiso ético y moral con los  patrones que muestra a los espectadores", ha finalizado.


  • 1