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Las setas indiscretas

Luis Fernández Galiano escribía hace poco que todas las grandes obras son polémicas y que, como con frecuencia su construcción se prolonga durante años, a veces las inauguran aquéllos que, criticándolas, lograron echar del puesto al que las empezó.

el 14 sep 2009 / 20:14 h.

Luis Fernández Galiano escribía hace poco que todas las grandes obras son polémicas y que, como con frecuencia su construcción se prolonga durante años, a veces las inauguran aquéllos que, criticándolas, lograron echar del puesto al que las empezó. Como los arquitectos -venía a decir Galiano- no son de Marte sino de Venus, no tienen problemas en abrazar a dos personas distintas, una al comienzo de los trabajos y otra al final. Eso no es lo que, presumiblemente, vaya a pasarle a Jürgen Mayer, el autor de las setas, edificio controvertido que, salvo por una catástrofe, se inaugurará antes de las próximas elecciones municipales.

Como partidarias de Marte suelen presentarse, en cambio, las asociaciones vecinales y la de la Encarnación no iba a ser excepcional: en el Colegio de Aparejadores fueron muy críticos días atrás con el proyecto Metropol Parasol y, acordándose de La ventana indiscreta, se ironizaba con ese mirador desde el que los turistas verían habitaciones, comedores, cocinas... A decir verdad además de a Hitchcoock, esta genial idea ya se le había ocurrido antes a otro cineasta, a Ernst Lubitsch en Ninoska, dando a la Torre Eiffel el mismo papel de observatorio y, ya ven, los pisos que se ven desde ella (y, por tanto, desde los que ella se ve) son los más caros de París. Pero eso no se piensa en el fragor de una mesa redonda. Allí se va a defender principios.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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