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Las setas venden ambiente

Los negocios de la zona de la Encarnación notan más público, pero aún no hacen caja.

el 10 oct 2011 / 20:55 h.

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Los inversores buscan ambiente. Por eso la Encarnación y las calles comerciales cercanas han vuelto a situarse en lo más alto del ranking de zonas apetecibles para abrir un nuevo negocio tras el fin de las eternas obras. Hay más gente en la calle, así que la compra-venta de locales comerciales, el interés del empresario, se ha reactivado, según el último informe de PNB Paribas Real Estate, y la propia Aprocom. La plaza del movimiento de los indignados es ya un buen pastel para el mercado. Sin embargo, en la caja de los negocios se nota poco esa reactivación, fundamentalmente por la crisis. No obstante, todos coinciden en que hay "más ambiente".

"Hay más turistas, más gente paseando por la calle, pero no compran", lamenta Sara tras el mostrador de Don Regalón, en Puente y Pellón. Ya lo dicen los expertos, el consumidor está "retraído". Y tanto. "Se vende menos o igual que antes", apunta Sara que lleva tres años trabajando en la zona. Su compañera, además, apunta más allá de la crisis: "En esta misma calle hay ya dos tiendas de chinos. Está pasando igual que en toda la ciudad de Sevilla y esa competencia nos perjudica".

Desde la mercería Peña, con casi un siglo de historia, también se ve más "ambiente" en la zona, pero las ventas "dependen de los días". En Trechos, en cambio, se ven brotes verdes. "Las ventas han sido mejores esta primavera que la anterior", señalaba una dependienta con nada menos que seis años de experiencia tras ese mostrador.

Eso sí, ella, al igual que en otros comercios, subraya que cuando los autobuses de Tussam llegaban hasta la misma Encarnación la afluencia de público eran aún mayor. "Entonces sí que era esto un hervidero de gente. Fueron buenos años, aunque también hubo etapas de mucha dejadez en la calle", señalaba Maribel desde otra tienda, desde la que podía ver la nueva adquisición de Puente y Pellón: Wonkandy, en cuyo dulce escaparate cuelga un cartel con el que buscan dependienta, eso sí, menor de 30 años.

"El trabajo cada vez está peor. En muchas de estas tiendas han despedido gente, otras cerraron, aunque sí es verdad que casi todos los locales están ocupados. Estamos esperando a que todo se recupere. Ya viene más gente por aquí, pero la crisis no nos hace ningún favor. De todas formas, la Encarnación es la Encarnación y siempre será un centro comercial de primera, haya obras o no, nos corten el paso o no, lleguen los autobuses o no, nos aíslen o no. Resistiremos", comentaba el propietario de un establecimiento de la zona que no quiso que se publicara su nombre.

A quien no le importó darlo fue a Fermín Burgos, propietario de la Cestería junto a las setas, un establecimiento con 101 años que fundó su bisabuelo. Fermín, que empezó a trabajar en la Encarnación con 14 años -y tiene 46- defiende que hay "más ambiente, más gente", pero la caja "no lo nota". Tras "años y años" de vallas, zanjas y maquinaria pesada, por fin frente a su local hay otro negocio, el recién inaugurado Sur Bar&Tapas. "Toda la calle está llena ya de bares", apunta insinuando que mantener lo suyo, su negocio de mimbre, es ya misión casi imposible. Cuestión de supervivencia.

Precisamente ayer, GastroSol, el restaurante en lo más alto del Metropol Parasol fijó su apertura para los primeros días de diciembre , dado que ya tiene eventos contratados a partir del día 8 de ese mes. Así lo anunció el empresario Antonio Palomino indicó a Europa Press. "Hay buenas perspectivas", resumió Palomino, que aludió al efecto novedad y al "reclamo" que ejerce la singularidad de estar sobre las setas. El empresario llegó a instalar una pequeña barra con bebidas para los ciudadanos que suban al mirador como avanzadilla de su proyecto.

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