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Las trabas a las grandes superficies se acaban

El mapa comercial andaluz puede sufrir una fuerte transformación a partir de este mismo año. La Junta prepara una nueva ley del comercio interior que elimina las trabas para la instalación de las grandes superficies y para la implantación de los establecimientos de descuento (Lidl, Dia...)...

el 16 sep 2009 / 00:20 h.

El mapa comercial andaluz puede sufrir una fuerte transformación a partir de este mismo año. La Junta prepara una nueva ley del comercio interior que elimina las trabas para la instalación de las grandes superficies y para la implantación de los establecimientos de descuento (Lidl, Dia...). No lo hace porque considere que hay que cambiar las reglas del juego establecidas en la anterior ley, que data de 1996, sino para la adecuación de la normativa autonómica a la nueva Directiva Europea de Servicios, que obliga a liberalizar este sector en todo el continente antes del 28 de diciembre de 2009.

La Consejería de Turismo y Comercio ha elaborado ya un borrador del nuevo documento, pero no aprobará la ley hasta que el Gobierno Central no presente, en los próximos meses, su propia adaptación a las directrices de Bruselas. En resumidas cuentas, la reforma simplifica el concepto de gran superficie (sólo lo serán los establecimientos mayores de 2.500 metros) y elimina las restricciones económicas que se imponían para su autorización. La filosofía que impulsa la reforma es la del libre comercio: no se puede negar una licencia para proteger el pequeño o mediano comercio de la zona pues, en ese caso, se violaría uno de los principios fundamentales del libre mercado: la ley de la oferta y la demanda.

El argumento es impecable y, en teoría, será un elemento dinamizador de la actividad económica, sobre todo si con la reforma se desatascan proyectos de grandes superficies que acarrean una inversión global en España de hasta 500 millones. Pero hará bien la Junta en intentar guardarse alguna posibilidad de regulación para la conciliación de los intereses encontrados. El pequeño y mediano comercio andaluz tiene un valor que hay que saber salvaguardar si la nueva legislación lo permite. Su tejido productivo está compuesto por miles de familias que no necesitan una legislación ultraproteccionista, pero sí que alguien les garantice unas reglas equilibradas que permitan una competencia leal.

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