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Las trampas del fútbol

La misión del delantero es la de marcar goles en la portería contraria. Tiene que tener cualidades y demostrarlas, algo imposible si se empeña en golpear con la cabeza los balones raseados y con los pies, los aéreos.

el 15 sep 2009 / 11:56 h.

La misión del delantero es la de marcar goles en la portería contraria. Tiene que tener cualidades y demostrarlas, algo imposible si se empeña en golpear con la cabeza los balones raseados y con los pies, los aéreos. El fútbol y la política tienen esos rasgos parecidos, pero son ciencias distintas. En el fútbol vale que un tramposo como Maradona aproveche un despiste arbitral para golear con la mano; la falta es grave, pero la supuesta genialidad llega a reconocerse con una metáfora odiosa.

En la política, esas faltas contraen la apariencia de desapercibidas, pero los juzgadores gozan de tiempo para sancionarlas, aunque apenas fueran las 48 horas del 11 al 14-M, semilla de la indeseable confrontación de la pasada legislatura. El origen remonta al empecinamiento de subordinar España a Busch, que sigue siendo el gran tiro por la culata. De la experiencia se dice que es otra ciencia, y de la rectificación, un signo de sabiduría. Puede que anduvieran ambas en los pasos congresuales de Rajoy como delantero principal del PP, pero revive la identidad del pretérito con el empeño de patear los balones altos que bombardea la crisis. La realidad siempre es según su pasado, y la de la crisis proviene del más nefasto de los presidentes norteamericanos, ese al que España debía seguir a pies juntillas.

El problema de Rajoy es que tiene que desmarcarse de los contrarios de sus propias filas y de los comunicadores neofranquistas que invocan virtudes en Queipo de Llano, el personaje que ordenó el asesinato del general Campins y aceleró el de Lorca, aunque estén a punto de repetir que fue "un ajuste de cuentas entre maricones". Los árbitros saben que es tan mentira como la de atribuir la crisis al Gobierno de España, que habría llegado igual con una formación de signo contrario. La trampa de Maradona aún se elogia, pero la de la crisis será castigada porque los juzgadores avisan que con las cosas de comer no se juega. Rajoy ha tenido un gol patriótico en la cabeza apoyando al Gobierno en las soluciones, pero insiste en meter el píe, siendo cierto que para eso recibe otros balones que desaprovecha.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

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