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Las tribulaciones de ser homosexual en China

El diario oficial China Daily, el principal periódico en inglés del país, sorprendió el lunes a sus lectores con un reportaje sobre la homosexualidad titulado Orgullo y prejuicio y una foto a toda página de dos hombres chinos besándose.

el 14 sep 2009 / 22:42 h.

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El diario oficial China Daily, el principal periódico en inglés del país, sorprendió el lunes a sus lectores con un reportaje sobre la homosexualidad titulado Orgullo y prejuicio y una foto a toda página de dos hombres chinos besándose.

Este es un tema que hasta hace pocos años era ocultado por el Gobierno del país asiático y su aparato propagandístico, incluso ha sido perseguido por las autoridades.

El diario y su versión digital (www.chinadaily.com.cn) ofrecieron el lunes las entrevistas de tres homosexuales chinos, entre ellos Tong Ge, un escritor de 57 años que estuvo casado y tuvo un niño antes de salir del armario.

Ruo Zhe, de 33 años y autor del primer portal web de temática gay en China (www.gztz.org), y una lesbiana de 26 años identificada con un seudónimo son los otros dos protagonistas del artículo, uno de los primeros del país que pone nombre y cara a la casi desconocida comunidad homosexual del país asiático.

Desconocidos. China Daily cuenta las dificultades que esa comunidad, de entre cinco y 10 millones de personas, según los estudios, afronta en una sociedad todavía muy tradicionalista, "en la que se arriesgan a perder sus empleos y distanciarse de su familia y amigos".

Tong señala que cuando se percató de su orientación, en plena Revolución Cultural (1966-76), "ni siquiera sabía que hubiera una definición para ese comportamiento" y sólo a mediados de los años 70 descubrió que en las ciudades había "lugares secretos" como parques y baños públicos en los que se encontraban los homosexuales.

El sexo seguro entre ellos era imposible, pues los preservativos eran entregados por oficinas de planificación familiar en las unidades de trabajo y sólo a los que estaban casados. Ruo confiesa que se sentía como "un monstruo" pues la legislación china consideraba la homosexualidad una enfermedad mental, situación que perduró hasta 2001. "Sólo al consultar webs extranjeras me enteré de que no era el único gay en el mundo", asegura el joven informático.

El último testimonio es el de una lesbiana de 26 años, cuya experiencia se centra en el trauma que supuso para ella hablar a sus padres de su condición sexual. "Ningún padre puede aceptar un hecho como éste. Esto siempre ha sido así en China", explica la mujer en el reportaje.

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