Cultura

"Las únicas críticas que me interesan son las del lector"

Federico Moccia reunió a docenas de incondicionales en la presentación de ‘Carolina se enamora’

el 26 may 2011 / 21:02 h.

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El italiano Federico Moccia visitó ayer la Feria del Libro de Sevilla para presentar su última novela publicada en España, Carolina se enamora (Planeta) y con ese pretexto reunió en la Plaza Nueva a docenas y docenas de lectores incondicionales, que le pidieron autógrafos, se retrataron con él y sobre todo expresaron su  entusiasmo. 

¿Su secreto? "Creo que se echaba en falta una expresión de la forma de sentir de hoy, un momento en el que hay más necesidad de amor que nunca", explicó Moccia en un encuentro con la prensa, a propósito del hito que supuso la reedición en 2004 de su novela A tres metros sobre el cielo y los éxitos que la sucedieron: Tengo ganas de ti, Perdona si te llamo amor o Perdona pero quiero casarme contigo.  

No obstante, otra de las claves que el romano brinda para explicar por qué sus libros atrapan por igual a adolescentes como a lectores más maduros es su voluntad de ir más allá de las modas. "Mis historias han marcado a una generación, pero quienes vibrábamos con Fiebre del sábado noche no somos en el fondo tan diferentes de los chavales de hoy. El primer amor, los problemas con los padres, la desilusión, la soledad de los jóvenes, todo es igual. Aunque la sociedad, el mundo sigue teniendo la misma delicadeza, la misma fragilidad", aseveró.

Moccia, responsable de la contagiosa de moda de colocar candados en los puentes -la misma que trae de cabeza a los responsables de patrimonio de toda Europa, y de la que no ha escapado ni el sevillano puente de Triana- opina que esa nueva costumbre de los enamorados "es una expresión que va más allá de mis libros" y responde "a una carencia que tenía nuestra sociedad". Por otro lado, aseguró no prestar atención a la crítica académica, y subrayó que "las únicas críticas que me interesan son las del lector, del que estoy seguro que ha leído el libro, lo ha sentido, lo ha vivido". 

En Carolina se enamora, la protagonista es una chica de 14 años que cree conocer el esperado amor verdadero cuando conoce a Massimiliano, pero lo que emprenderá será algo parecido a un viaje iniciático a través de muy diferentes sentimientos. "El amor hace extraordinaria a la gente común", explica el novelista, también director de sus propias adaptaciones cinematográficas.      "Cuando se es joven, se piensa a menudo en ser transgresor, se fuma el primer cigarro para parecer mayor... Pero Carolina es muy frágil, y se enfrentará a ese momento tan delicado que es perder a una persona. La vida es una pérdida constante. Pero, al final del libro, quería lanzar un mensaje importante: la necesidad de dar valor a la propia vida, saber escoger nuestro camino".

Finalmente, cuando se le preguntó si el Vaticano aprobaría la conducta de Carolina, que se ve envuelta en pasajes de cierta promiscuidad más o menos erótica, Moccia se encogió de hombros: "No sé si al Vaticano le gustará Carolina, pero creo que al Buen Dios sí", concluyó. 

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