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Las universidades piden a Hacienda un plan para paliar la asfixia económica

Arellano exigió que se permita la promoción del profesorado.El rector denunció el efecto de la subida de las tasas, sobre todo en los másteres

el 23 ene 2013 / 21:19 h.

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El rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, cumplía ayer once meses en el cargo, un tiempo en el que no ha tenido ni cien días de gracia. Los recortes económicos y los impagos de la Administración lo han puesto a prueba todos los días a él y a la universidad que dirige. Ramírez de Arellano sometió a la votación del Claustro su primer informe de gestión y los claustrales le respondieron -a la espera del resultado de las votaciones, que se conocerá el próximo viernes- con un respaldo -casi- sin fisuras.

Ramírez de Arellano no eludió ninguno de los temas que más preocupan a los universitarios: los "injustificables" problemas de tesorería derivados del impago a proveedores que tiene contra las cuerdas a las universidades y la política de recursos humanos impuesta desde las administraciones, que bloquea la promoción interna de profesores que se acreditan para escalar en su carrera profesional pero a los que no se les pueden sacar las plazas correspondientes.

En relación al primer asunto, el rector de la Universidad de Sevilla desveló a los claustrales la petición que, como miembro de la Conferencia de Rectores, ha traslado al Ministerio de Hacienda. Ramírez de Arellano le ha pedido a la cartera que dirige Cristóbal Montoro un fondo de liquidez para que las comunidades autónomas paguen a las universidades lo que les deben y así éstas puedan saldar cuentas con sus proveedores. En el caso de la Universidad de Sevilla, la cantidad roza ya los 180 millones de euros. Y subiendo.

El rector, previendo lo que ocurriría en el turno de preguntas, centró gran parte de la presentación de su informe de gestión en la defensa de una "renovación ordenada del profesorado". El endiablado concepto de la tasa de reposición (fijada en un 10% con respecto al personal que se jubila) es un tapón que impide en el caso de la Universidad de Sevilla que 150 profesores acreditados para promocionar puedan hacerlo. Ramírez de Arellano defendió ante sus claustrales la necesidad de que se permita la promoción interna para que así "haya motivación por el día a día. La fuerza motriz de la universidad es la renovación". Recordó, también, que hay hasta 63 áreas de conocimiento en las que sus profesores están por encima de las 240 horas, "algunas con hasta 270". "Esto no es deseable. Hay que seguir insistiéndole a las administraciones", apostilló el rector.

En relación con el premio de jubilación, suspendido tras abrir diligencias el Tribunal de Cuentas, Ramírez de Arellano reveló que en el caso de tres universidades, los instructores van a solicitar al fiscal del Tribunal de Cuentas el archivo al no encontrar indicios de delito. "Lamento, nuevamente, la falta de diálogo", sentenció el rector.

Ramírez de Arellano evidenció, por último, los recortes en materia de investigación, que la están "ralentizando", y el efecto perverso de la subida de las tasas, con especial incidencia en los másteres, algunos de los cuales se han eliminado de un plumazo -"con nuestra oposición"- por su "baja demanda".

El rector Antonio Ramírez de Arellano pasó ayer con nota el primer examen de su informe de gestión. Los claustrales, con muy escasos peros, alabaron la labor del primer año de mandato de Ramírez de Arellano. Todos coincidieron en que ha sabido "capear el temporal" en tiempos de recortes y apreturas que, en algunos casos, han puesto en entredicho el funcionamiento de la institución académica.

33 Hasta los más críticos siempre con la gestión del Rectorado -tenga al frente a la persona que tenga- la asociación Adius, expresó ayer por boca de Víctor Molina, uno de sus portavoces, "la lealtad en defensa de la universidad pública". Se mostró "orgulloso" de que Ramírez de Arellano sea el rector de la Universidad de Sevilla "al margen del sistema por el que haya sido elegido -en alusión a la elección por el Claustro y no por sufragio universal como defiende Adius desde hace años-, que, al final, ha tenido a la comunidad universitaria como protagonista".

La profesora Rosario López Gavira fue, quizás, la única que pidió al rector "un poco de autocrítica", sobre todo en un asunto como el de la biblioteca del Prado, que ha sido recurrente en los últimos claustros. El rector reconoció que se cometieron "errores" pero no sólo por parte de la Universidad. "Debería usted mirar también a la Junta y al Ayuntamiento", le contestó Ramírez de Arellano.

Mañana viernes se conocerá el resultado de la votación y con él el respaldo que tiene el rector después de un año de mandato.

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