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Las urnas hacen más fuerte al PP en el área metropolitana

Los populares aventajan en 12.000 votos al PSOE en la Gran Sevilla, pero pierden toda esa ventaja por el triunfo socialista en las sierras y la Campiña.

el 21 nov 2011 / 23:37 h.

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El PSOE tiene en la provincia de Sevilla una pequeña Galia, donde siempre ha sido la fuerza más votada, incluso en las primeras elecciones de 1977 y, pese a perder el 30% de los votos obtenidos hace tres años -en total, 184.901 exactamente- ha logrado sobrevivir al tsunami azul, cuyo fuerte oleaje se mantiene firme desde los comicios municipales. Sin embargo, el desenlace del 20-N deja un flanco al descubierto en esa muralla infranqueable que tanto han mimado los socialistas desde la transición: el área metropolitana, donde el PP obtuvo el triunfo.

Esta circunstancia ya se dio en la cita con las urnas del pasado mayo, aunque se asoció al desplome en la capital y se defendió que la provincia había "salvado los muebles". No en vano, así fue al menos en el Aljarafe, donde venció por escaso margen, mientras que fortificó los cimientos en La Rinconada y principalmente en Dos Hermanas, convertida en la capital socialista de Andalucía.

Ese aviso a navegantes tuvo su continuación el pasado domingo, con otro triunfo del PP pese a la mejoría socialista en la capital con respecto a las municipales. ¿Y de dónde salieron los votos? Los populares cimentaron su victoria en la Gran Sevilla en la corona metropolitana, de donde procede el 56% de sus nuevos votantes -en la provincia son casi 70.000- y, sobre todo, fuera de casa, es decir, en los grandes feudos socialistas, donde recortaron distancias. El presidente del PP de Sevilla, José Luis Sanz, se vanagloriaba ayer del acecho de su partido en plazas hasta el domingo inexpugnables como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Los Palacios y Villafranca y la capital, consciente de que son claves de cara al siguiente asalto electoral de marzo, donde se decidirá quién será presidente de la Junta. Sólo en esos tres feudos se ha visto reducida la distancia entre estas dos fuerzas en 36.593 votos, algo que no esperaba la dirección socialista, que había centrado sus esfuerzos en evitar que se dilapidase el colchón de votos precisamente en algunos de estos feudos. Ahí está como ejemplo el mitin de Felipe González y Alfonso Guerra en el inicio de la campaña en el velódromo de Dos Hermanas.

Pese a ese tirón, los socialistas no aguantaron el envite como hicieran en mayo, con una pérdida de 12.130 votos en la ciudad nazarena, es decir, la caída del 30% que, junto al leve avance del PP, ha reducido la diferencia de 28 a 5 puntos. De ese desgaste también fue víctima el PSOE de Alcalá, que nunca había tenido a los populares tan cerca: 404 papeletas. Un escaso margen que se asemeja al que tuvieron para lograr la mayoría absoluta que les mantuvo al frente del Consistorio alcalareño.

Pero, sin lugar a dudas, el descalabro mayor del PSOE sevillano tuvo su epicentro en Los Palacios y Villafranca. Allí perdieron casi la mitad de sus votantes y se vieron superados por el PP, aupado como primera fuerza política, tras recortar los 31 puntos de desventaja de las generales de 2008 y colocarse seis por encima.

Este avance en los graneros de voto socialistas eclipsó incluso el empate técnico que se registró en el Aljarafe, algo que no se dio ni hace seis meses -pese a hacerse el PP con el poder en Mairena del Aljarafe, Bormujos, Palomares del Río o Gelves- ni en la cita con las urnas de 2000, cuando logró la mayoría absoluta José María Aznar. En aquellas elecciones, el PP logró superar al PSOE en seis municipios aljarafeños, pero se quedó anclado en 54.161 votos, insuficientes para superar los 78.995 apoyos de los socialistas en esta comarca. Pese a su leve crecimiento en convocatorias posteriores, la distancia no hizo más que crecer en el Aljarafe, como en 2008, donde el PSOE casi doblaba en peso político a un PP que tenía como único escudo protector a Tomares y Espartinas.

De ese traspiés ha surgido el primer pulso de tú a tú del PP en una comarca que siempre ha recelado de sus propuestas. Los populares superaron su techo histórico en el Aljarafe, con más de 79.000 papeletas a su favor y se quedaron a menos de un millar del PSOE. Fruto de ese avance logró imponerse en 14 de los 32 municipios del Aljarafe, algunos con una amplia diferencia como Tomares, donde obtuvieron el 54% de votos frente al 26%.

Pese a ese ascenso, el escenario que ha conseguido el PP es el de la igualdad de condiciones a la hora de afrontar unos comicios. Sólo supera en 12.000 votos al PSOE en el área metropolitana, donde los socialistas no sólo tienen ejemplos de descalabros, sino de saber lidiar con el peor momento de su historia y heridos por la guadaña de la crisis. Utrera o La Rinconada son algunos de los feudos que supieron amortiguar la caída en votos, que se ha producido en todos los pueblos de la provincia sin excepción -siempre teniendo presente como comparativa las elecciones generales de hace tres años y medio-. A eso se suma que el PP no pudo hincarle el diente del todo en el Aljarafe a San Juan de Aznalfarache, Camas, Umbrete o Huévar del Aljarafe, que ya habían salido fortalecidos de la pelea del 22-M.

Pero no son las únicas bazas con las que cuentan los socialistas para la recuperación. Mientras que el PP se agarra al clavo ardiendo del área metropolitana, de donde ha sacado 16 victorias por pueblos -la única fuera de la Gran Sevilla es Écija, aunque también es una ciudad urbana-, el PSOE sigue liderando las grandes plazas (Dos Hermanas, La Rinconada, Utrera, Morón de la Frontera, Carmona, Lebrija...) y comanda la provincia con su triunfo en 86 de los 104 pueblos, excluyendo a la capital. De hecho, los socialistas doblan en votos a su rival en la Sevilla no metropolitana, es decir, los enclaves de las sierras, la Campiña y el Bajo Guadalquivir, donde el dominio de la izquierda es absoluto, teniendo en cuenta que el único punto que no ha caído en manos del PSOE ha sido Marinaleda, donde volvió a arrasar IU con el 65% del respaldo. En esos síntomas de que la remontada es posible cuentan con casos como el de Arahal, donde consiguieron movilizar a la militancia para obtener un 58% de los apoyos. También es digno de reseñar la escasa caída en Morón de la Frontera y Osuna, dos de las plazas más significativas de la Campiña, al igual que dos capitales de la Sierra Norte que entraron en campaña por el desliz geográfico del nuevo presidente del Gobierno en el único debate televisado: Constantina y Cazalla de la Sierra.

En el medio rural es precisamente donde se hace valer la tercera fuerza en discordia de la provincia, IU, que no sólo ha colado a su diputado, José Luis Centella, sino que también hace de la Sierra Sur su fuerte de campaña: Casariche, Badolatosa, Pedrera, Gilena, Los Corrales y El Coronil, fueron enclaves en los que superó al PP, que no termina de encontrarle el aire a la comarca, pese a seguir recabando apoyos en cada convocatoria. Pese a que se mantienen fuertes en la Sierra Sur, la coalición de izquierdas ha sido de los beneficiados por el voto de castigo al PSOE, con incidencia en el área metropolitana. Es más, tres de cada cuatro nuevos votantes de IU han salido de las urnas de uno de los 46 pueblos de la aglomeración urbana, o lo que es lo mismo, 25.762 papeletas que han servido para relanzar a la formación a unas cotas que no alcanzaba en 11 años.

Mientras, el PA cortó la hemorragia que tanto daño le está haciendo en cada cita electoral, pero no es suficiente para que se reencuentre con el Congreso de los Diputados. Su presencia como tercera fuerza más votada en algunos de los municipios aparece a cuenta gotas, caso de Benacazón, Estepa o Tocina, fruto a que su ascenso -5.000 votos en toda la provincia, de los que más del 90% los arañó en el área metropolitana- se antoja escaso, teniendo en cuenta que sus competidores van a un ritmo mayor de crecimiento, como es el caso de UPyD, que se ha aupado como cuarta fuerza. De hecho, se da el caso de que hay municipios en los que los andalucistas han quedado incluso relegados a la sexta fuerza más votada, como en Bormujos, Guillena, Morón, Salteras o Mairena del Aljarafe. El partido que les apeó fue Equo, que tuvo un inicio discreto en la provincia, con 11.275 votos.

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