Economía

«Las ventas de vino para cestas de Navidad caerán el 60%»

La crisis también deja huella en el negocio de los vinos. Lo confirma el gerente de Bodegas González Palacios, que espera cerrar este año con un ligero crecimiento, menor que el de los pasados ejercicios. El carnet por puntos también frena el consumo.

el 15 sep 2009 / 19:07 h.

La crisis también deja huella en el negocio de los vinos. Lo confirma el gerente de Bodegas González Palacios, que espera cerrar este año con un ligero crecimiento, menor que el de los pasados ejercicios. El carnet por puntos también frena el consumo.

-¿Qué representan el vino y la bodega en su vida?

-El vino y la bodega suponen mi forma de vida. Lo son todo. Es la manera mediante la que mi familia ha decidido traer los alimentos, el pan, a casa. Además, me he criado en la bodega y ahora vivo justo encima.

-¿Cuándo se fundó?

-El creador de la bodega fue mi padre, que inició el negocio con mucho cariño y como un hobby más que como una forma de vida. Al principio compró viñas porque le gustaba el tema y luego llegó a acumular tanto producto que decidió poner en marcha su propia bodega.

-¿Cuáles son sus vinos de cabecera?

-Generosos, tintos, blancos, dulces y una especie de manzanilla, a la que no podemos denominar así, que se llama M.fina, de la que estamos poniendo en marcha la Denominación de Calidad que se llamará Flor de Lebrija.

-Su bodega entró en litigio con la Denominación de Origen de Jerez precisamente por este asunto. ¿En qué se diferencia M.fina de la Manzanilla de Sanlúcar?

-No tiene ninguna diferencia. Técnicamente, de hecho, no han podido demostrar lo contrario. Así, se realizaron catas y los expertos fueron incapaces de distinguir una de otra. Lo que sucede es que Jerez recurrió al comité europeo y hubo un cambio de denominación. En un principio, la manzanilla era sólo un tipo de vino y pasó a ser una Denominación de Origen. Ahí está el problema.

-¿Cómo está ahora el asunto?

-Decidimos dejar el tema, porque era más costoso meterse en pleitos europeos, no le merecía la pena a la bodega.

-¿Y por qué Flor de Lebrija?

-La diferencia entre el fino y la manzanilla es que esta última mantiene la flor propia de la crianza biológica durante los doce meses del año, mientras que el fino la pierde en los de verano. Esto hace que se suavice el mismo y en nuestra bodega se da precisamente esta característica. La idea es hacer llegar al cliente que tenemos un vino similar a la manzanilla, con la flor todo el año.

-¿El no denominarse manzanilla le afecta comercialmente?

-No mucho. La gente entiende M.fina como manzanilla y a la hora de beberla tiene las mismas características. Indudablemente, en el mercado internacional sí resulta más complicado.

-¿Dónde tiene presencia en el exterior?

-En realidad el mercado internacional es sólo una pequeña parte del negocio, porque al ser una empresa familiar y de dimensiones reducidas no queremos centrarnos en operaciones arriesgadas a las que hay que destinar un gran presupuesto. Vendemos en Bélgica, Francia y el Reino Unido, y ahora estamos pendientes de cerrar ventas en Singapur, México y Alemania. Las perspectivas en este ámbito son bastante buenas.

-¿Se puede innovar en una bodega?

-La innovación es importante, como en cualquier otro negocio. Día a día hay que ver qué productos demandan nuestros clientes. De hecho, observamos que los vinos generosos iban en decadencia y decidimos apostar por los tintos. Son caldos de menor graduación y la gente los prefiere.

-¿La zona es propicia para este tipo de vinos?

-La zona donde tenemos la bodega es propicia para todo, pero hay que buscar los medios y el personal adecuado para desarrollar nuevos proyectos. Hemos contratado a un enólogo francés porque nosotros no sabíamos cómo empezar con esta apuesta. Ahora tenemos un tinto de calidad, que se llama Overo.

-¿Cómo vive González Palacios la crisis actual?

-Se nota en todo, en el vino también, aunque no tanto como en otros sectores como el inmobiliario o el del automóvil. Indudablemente, la gente es más reacia a gastar dinero, tiene menos presupuesto para acudir a restaurantes y en éstos se gasta menos en vino.

-¿Tiene también algo que ver el carnet por puntos?

-Se nota sobre todo en los restaurantes de carretera, aunque dos copas de vino en una comida no supone mayor problema. Hay que beber con moderación, siempre que se coma bien y se repose luego.

-¿La previsión para este año?

-Crecemos del 10% al 15% cada año. De hecho, hasta octubre crecíamos a este ritmo, pero noviembre ha sido un mes malo.

-¿Y las cestas de Navidad pueden venir con menos vino?

-Esperamos una bajada del negocio de hasta un 60% porque las empresas van a regalar menos. Si cerramos el año como el pasado, estaría bien.

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