Deportes

Las zonas de la presión

el 27 oct 2011 / 21:51 h.

No hay estilo que cuatro derrotas resista. El Betis se plantó en Primera con sello de buen fútbol y ha bastado un primer arreón de adversidad para caer en la perversión de la realidad. Era cuestión de tiempo. El discurso de Pepe Mel ha pasado al lado oscuro, nada que ver con la osadía que regalaba a los oídos en vísperas del Bernabéu. Una frivolidad cuando el arsenal no es el de un equipo de alto nivel con suficiente margen para crear superioridad incluso en los peores días. La desconfiguración del Betis acarrea a partir de Cornellá-El Prat una gran incógnita. Atrapado por el presente, será difícil convencer a los futbolistas en el futuro de que aquello que antes daba resultados es palabra de ley en el entrenador.

Cambiar las zonas de presión es un eufemismo largamente repetido en el fútbol. No significa otra cosa que trasladar la línea defensiva al borde del área. Cambiar las zonas de presión incluye repoblar el centro del campo con bregadores, es decir, para problemas colectivos, soluciones individuales. De nuevo una deriva hacia la confusión. El colectivo deja de ser prioritario.

Y la fortaleza de este Betis en Primera, como ha demostrado, sólo tiene cobijo, a falta de futbolistas de tronío, en la preponderancia del todo sobre la parte. Lo curioso del caso es que desde el banquillo emanan una urgencia y una angustia de la que no hay constancia ni en la grada ni en el palco. Porque la clasificación da para que la fórmula primera, tan estética como eficaz, porque aquí está el Real Betis, noveno en Primera, haya tenido un margen de error bastante mayor. Perder saliendo a ganar mantiene viva la credibilidad del estilo, perder saliendo a empatar deja un vacío enorme cuando al rebobinar los términos eran los que eran.

O tra de tópicos. Si la cosa va mal, mire al preparador físico, que algo tendrá que ver. Especular con que en la novena jornada no le dé para llegar a la presión es una broma. Porque a medida que se ha ido desprendiendo del balón necesita correr más. Porque no hay mejor forma de recortar esfuerzos que tener la pelota. Pero el Betis está ahora en otra cosa.

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