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'Le escuchábamos gritar pero no pudimos hacer nada por salvarle'

"Lo escuchábamos gritar pero no pudimos hacer nada". Los testigos que vieron morir ayer a las 9.05 horas al inspector Eduardo Puelles recordaron los últimos minutos de la vida del agente después de que su coche se incendiara tras explotar la bomba que ETA colocó junto al depósito de gasolina.

el 16 sep 2009 / 04:31 h.

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"Lo escuchábamos gritar pero no pudimos hacer nada". Los testigos que vieron morir ayer a las 9.05 horas al inspector Eduardo Puelles recordaron los últimos minutos de la vida del agente después de que su coche se incendiara tras explotar la bomba que ETA colocó junto al depósito de gasolina.

La deflagración del Critroën C4 del fallecido provocó un incendio que envolvió en llamas el vehículo y otros cuatro más aparcados en la localidad vizcaína de Arrigorriagaa. El policía, de 49 años, profirió "gritos", sin que nadie pudiera auxiliarle y salvar su vida. Testigos presenciales aseguraron que no pudieron "hacer absolutamente nada". "Lo único que hemos oído son chillidos y chillidos", aseguraron.

Instantes después de la explosión, su propia mujer alertaba de la posibilidad de que fuera su marido la víctima del atentado. Ante la constatación de los hechos, la viuda y dos hijos, tuvieron que ser evacuados al hospital de Basurto para ser atendidos de un cuadro de ansiedad aunque horas más tarde recibieron el alta médica.

La Policía sospecha que un grupo de miembros legales de la banda terrorista (no fichados) que logró escapar a la macro-redada de la Guardia Civil el verano pasado y que cuenta con una abundante información recabada por ellos mismos sobre el terreno podría estar detrás del atentado de ayer. Ese grupo se habría mantenido en el tiempo a pesar de que distintos etarras fichados podrían haber establecido contacto en distintos momentos.

Sí queda demostrado que ETA asesinó ayer a una persona muy comprometida con la libertad del pueblo vasco y con la lucha antiterrorista dado que Puelles formaba parte de la Brigada de Información de la Policía Nacional que a diario trabajar para terminar la banda terrorista.

El asesinato de Eduardo Puelles es el primero que comete ETA desde que en diciembre de 2008 mató al empresario guipuzcoano Ignacio Uría, vinculado de forma directa a través de la empresa que poseía a las obras del tren de alta velocidad vasco.

El cuerpo sin vida del policía nacional fue trasladado al instituto anatómico forense de la Audiencia Provincial de Bizkaia. Una vez practicada la autopsia, la capilla ardiente con sus restos mortales se instaló en la subdelegación del Gobierno en Bizkaia. El funeral se oficiará hoy a las 13.00 horas en la iglesia de San José en Bilbao.

12 ataques. Una docena de atentados de la organización terrorista ETA cometidos en Vizcaya desde el final de la última tregua, en junio de 2007, continúan sin ser resueltos, a pesar de la desarticulación el verano pasado de la estructura asentada en esa provincia y que dirigía Arkaitz Goikoetxea. El inspector de Policía Eduardo Puelles es la primera víctima mortal de la banda terrorista en Vizcaya desde el fin del alto el fuego, pero la banda ya ha intentado matar en ese territorio en este periodo. El pasado 16 de diciembre, otro policía nacional podía haber corrido la misma suerte en Bilbao que su compañero fallecido ayer al colocar ETA otra bomba lapa bajo su vehículo que no llegó a explotar.

Por otra parte, el escolta Gabriel Ginés salvó la vida por poco al explotar la bomba lapa que ETA había adosó a su vehículo el 9 de octubre de 2007. Asimismo, los terroristas podrían haber cometido una matanza de ertzainas el 21 de septiembre de 2008 cuando colocaron junto a la comisaría de Ondarroa un coche con explosivos. Antes, intentaron atraer a los agentes hasta el vehículo bajándose de él y lanzando un cóctel molotov contra el coche, pero la prudencia de los agentes evitó la masacre.

El día elegido por la banda armada para asesinar al inspector de Policía coincide, 22 años después, con el aniversario del atentado de Hipercor, cuando ETA colocó una bomba en un centro comercial de Barcelona, que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45.

Varios de los acusados en el juicio que se celebra en París contra ocho presuntos miembros del aparato logístico de la banda terrorista aplaudieron cuando se hizo alusión al atentado que acabó con la vida Puelles García. Durante varios segundos, el ex jefe del aparato logístico Félix Ignacio Esparza Luri y tres de los considerados subalternos suyos -José Ceberio Ayerbe, Jon Kepa Preciado Izarra y Jon González González-, prorrumpieron en aplausos y vítores cuando un policía antiterrorista francés hizo referencia al asesinato del inspector Puelles.

Los hechos se produjeron después de que el capitán de la subdirección antiterrorista Laurent Hury repasara ante el Tribunal las fechas claves de la historia de ETA, con sus principales atentados, y dijera: "Esta mañana un funcionario de policía ha muerto en la periferia de Bilbao".

El fiscal Christophe Teissier reaccionó inmediatamente a las muestras de alegría y, dirigiéndose al presidente del Tribunal, Didier Wacogne, pidió que hiciera cesar "este tipo de manifestaciones". Wacogne no dijo nada en ese momento y sólo lanzó una advertencia de no manifestarse a los acusados durante la vista.

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