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'Le pedí que me diera el dinero, se me echó encima y el arma se disparó'

Un disparo fortuito fue lo que, según uno de los acusados por el crimen del bar Los Camioneros, produjo la muerte del dueño.

el 15 sep 2009 / 06:29 h.

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Un disparo fortuito fue lo que, según uno de los acusados por el crimen del bar Los Camioneros, produjo la muerte del dueño. Los tres procesados mantuvieron ayer en el comienzo del juicio que "sólo" iban a robar y que uno de ellos fue el que disparó sin saber que la escopeta estaba cargada. Un testigo protegido ha desmontado su versión: todo estaba planeado.

"Fui a decirle dame el dinero y se me echó encima. Me puse nervioso, cogió el cañón de la escopeta y se disparó". Así relataba ayer la muerte de Antonio Sevillano uno de los tres acusados por el ya conocido como crimen del bar Los Camioneros de Bellavista, ocurrido el 27 de noviembre de 2005.

Nervioso, si parar de moverse y repitiendo una y otra vez "no me acuerdo", porque, según dijo, estaba "encocado" el día de los hechos, David mantuvo que hubo "un forcejeo y se escapó el tiro", tras lo que huyó, sin saber "si se había quedado vivo o... En fin". "No quería matarlo. Ese hombre, que Dios le tenga en su gloria, no me había hecho nada", señaló.

En el juicio, que comenzó ayer en la Audiencia Provincial de Sevilla y en el que el fiscal pide 21 años de prisión para cada uno, el autor confeso del disparo dijo que desconocía que la escopeta estuviera cargada, y que el otro varón acusado, Manuel, se la dio antes de acercarse a la víctima. Gran parte de la vista estuvo centrada en la procedencia de la escopeta, pues mientras Manuel y su hermana, también procesada, mantenían éste se la había encontrado en un túnel en Fuente del Rey - una pedanía de Dos Hermanas-, un testigo protegido aseguró que ella la había robado a su ex marido, cazador.

La declaración del testigo, que fue por videoconferencia, desmontó la versión de Ana María y Manuel que insistieron en que ella desconocía que llevaban un arma. Su hermano llegó incluso a afirmar que si la joven "lo hubiera sabido, no hubiera venido".

La trágica noche en la que Antonio Sevillano perdió la vida comenzó a fraguarse, según relataron los acusados, cuando se les acabó el dinero para comprar cocaína. Estaban "hasta arriba" y Manuel propuso ir a robar un bar, "cualquiera que encontraran abierto", relató Ana María, quien mostró una actitud desafiante y fría durante todo el juicio -entraba y salía de la sala con las manos en los bolsillos y no paraba de tocarse el pelo mientras estaba sentada en el banquillo como si la cosa no fuera con ella-.

La acusada aceptó: "Era la primera vez que consumía droga y había tomado cuatro o cinco gramos de cocaína", se excusó. Los tres "nos fuimos en una moto" y el bar Los Camioneros fue el único que encontraron abierto. Ella entró para comprobar que no había nadie, pidió una consumición y algo para llevar. En el interior había dos brasileños, por lo que salió a una cabina que había cerca e hizo "una señal para decirles que había gente". Al entrar, estos se habían marchado y ella volvió a salir.

Entonces David se dirigió hacia el bar, seguido de Manuel, que en cambio dijo, al igual que su hermana, que se quedó junto a la moto. Antonio se disponía a cerrar la cancela cuando fue encañonado. David mantiene que forcejearon, pero un camarero que estaba en el interior aseguró que no oyó "nada, sólo le vi asomar la cabeza como hacia siempre, retiré la vista y oí un estruendo".

Los tres huyeron, sin que ni el camarero ni los dos últimos clientes, que aún estaban por la zona, los vieran. Tampoco vio nada ni la cocinera, ni su ayudante, que abandonaron el bar 20 minutos antes, confirmando que entonces la chica estaba dentro.

El testigo protegido dijo por el contrario que los tres habían planificado "días antes" el robo y que incluso habían vigilado el bar. Tras cometer el crimen oyó que habían tirado el arma a un "lago", que quemaron la moto y que Ana María fue a la peluquería para cambiar de imagen.

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