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Le piden 21 años por la muerte de su esposa en Almensilla en 2006

D.M.H. se enfrenta a los 21 años de prisión que solicita la Fiscalía de Sevilla por el asesinato de su esposa el 26 de noviembre de 2006 en Almensilla. El fiscal también pide un año de cárcel por quebrantar la orden de alejamiento y una indemnización de 169.000 euros para la familia.

el 14 sep 2009 / 23:58 h.

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D.M.H. se enfrenta a los 21 años de prisión que solicita la Fiscalía de Sevilla por el asesinato de su esposa en la madrugada del 26 de noviembre de 2006 en Almensilla. El fiscal también pide un año de cárcel por quebrantar la orden de alejamiento sobre la víctima y una indemnización de 169.000 euros para la familia. Será juzgado el 26 de marzo.

Tenía 43 años y estaba en trámite de separación de su marido, cuando éste, presuntamente, le quitó la vida asestándole tres puñaladas. El ministerio público califica los hechos de asesinato con alevosía.

Fuentes del ministerio público confirmaron a este periódico que, en su calificación provisional, el fiscal también reclama para los familiares de la víctima, Concepción Pérez Prieto, la indemnización de 169.000 euros, de los que 110.000 serían para el hijo menor, que tenía 15 años cuando falleció su madre, otros 50.000 para la hija mayor y 9.000 más para el padre de la mujer.

El presunto autor del crimen, que será juzgado en la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla el mes que viene, fue detenido la misma madrugada en que se produjo el asesinato por la Guardia Civil en su vivienda de la ciudad vecina de Mairena del Aljarafe, en la barriada de Ciudad Aljarafe.

Según relataron los parientes de la víctima, el parricida calculó el momento para entrar en la vivienda, aprovechando que conocía las costumbres de su mujer y de la familia, gracias a los casi 20 años de matrimonio que mantuvieron. De este modo, según su relato, no le fue necesario forzar la cerradura para entrar en el chalé, situado a unos dos kilómetros del casco urbano principal, en la urbanización Santa Isabel, porque supuestamente sabía dónde dejaba su mujer la llave para que sus hijos la cogieran cuando volvieran de madrugada. También sabía que su suegro se habría acostado ya, y que éste tomaba medicación para dormir. Supuestamente, fue así cómo logró entrar en la vivienda y subir hasta la planta de arriba, sin que nadie se enterara.

En su habitación, encontró a la víctima, que, según contó la familia, estaba hablando por teléfono en el momento en el que él irrumpió en la vivienda. Fue entonces cuando, el reo presuntamente la abordó y, según reveló posteriormente la autopsia al cadáver, le asestó tres puñaladas en la yugular, en el corazón y en el hígado. La víctima también presentaba otros cortes de menos profundidad en distintas partes del cuerpo, según el mismo informe del Instituto Anatómico Forense. No obstante, el fiscal no considera que hubiera ensañamiento con la víctima, por lo que la primera cuchillada debió ser mortal.

Fue la hija mayor la que descubrió el cadáver de su madre en la habitación poco después de perpetrarse el brutal crimen.

Se da la circunstancia de que el procesado ya tenía antecedentes de violencia de género, pues dos años antes de la muerte de su mujer la había amenazado apretando un destornillador en el cuello de ella. Su esposa lo denunció en enero de 2005 y se separó de él, aunque después de produjo una reconciliación, que no funcionó. La última denuncia que hubo contra el acusado era del 5 de 2005. Las llamadas con amenazas eran constantes, según su entorno, y como luego confirmaron unos hechos que conmocionaron a este pequeño municipio del Aljarafe.

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