Cultura

Leonardo triunfa en el patio de la casa de Diego Ventura

Con una monta sobria, con un rejoneo elegante y sin hacer ninguna concesión a la galería, el joven Leonardo Hernández hizo honor a su progenitor y se llevó el gato al agua erigiéndose en triunfador absoluto de un entretenido y variado festejo de rejones en el que se vieron cosas muy buenas.

el 16 sep 2009 / 02:11 h.

Con una monta sobria, con un rejoneo elegante y sin hacer ninguna concesión a la galería, el joven Leonardo Hernández hizo honor a su progenitor y se llevó el gato al agua erigiéndose en triunfador absoluto de un entretenido y variado festejo de rejones en el que se vieron cosas muy buenas. El extremeño cuajó una gran actuación, precisa, medida y siempre a más en la que volvió a demostrar -sin necesidad de alharacas- que es otro de los valores a tener en cuenta.

Le faltó deportividad y humildad a Diego Ventura para aceptar que el infamante bajonazo con el que había finiquitado su entregada labor al cuarto de la tarde impedía el corte de una segunda oreja. Sobraron los gestos y las declaraciones de más. Faltó la vuelta al ruedo para cumplimentar al cariñoso público que primero le había pedido el trofeo y que, a la postre, le despidió con algún pito. Fue una pena. La soberbia mal entendida, el mosqueo infantil no debe empañar la ascensión de este valor del rejoneo que no pudo aceptar quedar igual o por debajo de sus compañeros en la plaza de la Maestranza, que se ha convertido en el patio de su casa.

Y es que en la matinal hubo de todo. Desde la correcta actuación de Luis Domecq hasta la entrega de Rui Fernandes, pasando por el gran esfuerzo y el gran rejoneo de Andy Cartagena, que también brilló a gran altura navegando entre la ortodoxia y el alarde. Menos suerte tuvo Joao Moura, que tuvo que luchar con la sosería de su toro y que falló con el descabello.

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