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Levantan la Alameda por tercera vez desde que se acabó la obra

Los operarios de la Alameda descubrieron hace dos días que las tuberías que debían suministrar agua a las fuentes del bulevar estaban agujereadas. Había tantas fugas que optaron por cambiar la canalización completa y eso les ha obligado a abrir dos zanjas y a volver a levantar el adoquinado amarillo por tercera vez desde que se acabó la obra.

el 15 sep 2009 / 09:33 h.

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Los operarios de la Alameda descubrieron hace dos días que las tuberías que debían suministrar agua a las fuentes del bulevar estaban agujereadas. Había tantas fugas que optaron por cambiar la canalización completa y eso les ha obligado a abrir dos zanjas y a volver a levantar el adoquinado amarillo por tercera vez desde que se acabó la obra.

La Alameda de Hércules vuelve a estar abierta en canal. Una excavadora abrió hace dos días una zanja de cuatro metros de profundidad y más de 200 metros de longitud que va desde las columnas, donde está la fuente, hasta el Corto Maltés. Los trabajadores han vallado el agujero, han apilado los adoquines a los lados y volcado parte de la tierra en cubetas. También abrirán otra zanja más abajo para reponer la tubería rota que conecta la segunda fuente.

Dos años después de que empezaran a clavar la piqueta en la Alameda, el proyecto de remodelación de este céntrico barrio ha vuelto a dar marcha atrás. El bulevar vuelve a ser una zona en obras. Esta vez ha tropezado en el último escalón que le quedaba para dar por terminados los trabajos: conectar el suministro de agua en las dos fuentes decorativas que están por estrenar. Los técnicos hicieron la primera prueba hace dos días, percatándose de que los aspersores de las fuentes no fluían ni tenían la presión que habían previsto. "Las canalizaciones estaban picadas y llenas de agujeros, había fugas por todas partes", reconocieron ayer los operarios.

La empresa responsable de la obra, Sando, pensó que tardaría menos en sustituir la tubería rota por otra nueva que ponerse a buscar y taponar los agujeros. Los empleados desconocían ayer qué había provocado la rotura de las dos tuberías, distintas y separadas. Para cambiar la canalización, una excavadora ha vuelto a levantar el adoquinado de la Alameda y ya es la tercera vez que ocurre desde que el Consistorio dio por terminada la obra.

Prisas electorales. En los últimos dos años, los trabajos de la Alameda han dado pasos adelante y pasos hacia atrás. El bulevar se cubrió por completo con adoquines amarillos que luego han tenido que levantar una y otra vez para instalar los elementos arquitectónicos que faltaban. El adoquinado se había cerrado de forma prematura para que el bulevar presentara un aspecto acabado antes de las elecciones. Después de los comicios, hubo que volver atrás. Se levantaron adoquines para construir los quioscos, las pérgolas, las fuentes, para poner las señales, para permitir que entraran los autobuses y los pasos de Semana Santa.

Hasta que se han abierto las nuevas zanjas para cambiar las cañerías, el bulevar parecía prácticamente acabado y el equipo de Gobierno así lo ha subrayado en varias ocasiones. "La Alameda está acabada, sólo falta recepcionar la obra"; "La Alameda se acabará cuando tenga que acabarse", son algunas de las respuestas del Ayuntamiento para explicar por qué seguían las máquinas, las vallas y los operarios deambulando por el barrio dos años después de que empezaran a trabajar allí.

El Gobierno local aún no ha recepcionado la obra porque faltaba instalar el suministro de agua en las fuentes y el transformador que dará energía a los establecimientos de la zona. Ésa fue la última explicación oficial que se dio. El equipo de operarios que trabajaba ayer en la instalación de la nueva tubería calculó que en "una o dos semanas" volverían a cubrir la zanja que han abierto. "Hemos tratado de hacer el menor daño posible a los adoquines", aseguraron ayer.

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