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Leviatán en las Tres Mil

El filósofo Thomas Hobbes aplicó el nombre del monstruo bíblico Leviatán al Estado, encargado, después de milenios de civilización, de dictar e imponer las reglas necesarias para que los seres humanos pudieran poner su esperanza en el buen funcionamiento del mundo y disfrutar de una vida cómoda...

el 16 sep 2009 / 02:40 h.

El filósofo Thomas Hobbes aplicó el nombre del monstruo bíblico Leviatán al Estado, encargado, después de milenios de civilización, de dictar e imponer las reglas necesarias para que los seres humanos pudieran poner su esperanza en el buen funcionamiento del mundo y disfrutar de una vida cómoda. Leviatán manda sobre las normas de circulación, la ordenación de los estudios, la renta de los individuos y las corporaciones, los tratados internacionales, la paz y la guerra. Sólo a él, nacional, autonómico o local, se le concede el poder de imponer el orden gracias al cual todos vivimos sin sobresaltos.

Pero, a veces, en medio de la bonanza aparece el efecto mariposa: algo muy pequeño mueve sus alas y el aleteo origina una tempestad. Es lo que ha sucedido cuando a una civilización, orgullosa de sus tres mil años, se le ha cruzado la primitiva regla de la venganza entre clanes. Hace mucho que la justicia del ojo por ojo, exigido y cobrado por la familia agraviada, desapareció de Europa gracias a la creación de una ley administrada por un brazo de Leviatán. Desapareció pero no había muerto.

Resurge en las Tres Mil y no sólo hace trizas la libertad de residencia, el derecho a la vivienda, la escolarización obligatoria, la universalidad de la ley?- sino que también zarandea a quienes han sido designados para mantenerla: el Comisionado del barrio y las autoridades dudan de sus propios principios, perplejos no por el golpe de una guerra relámpago o por un virus desconocido sino, simplemente, por una regla ancestral que adquiere proporciones telúricas en una sociedad poco acostumbrada a los abismos. Los hay por el mundo. Hace no tanto hubo uno parecido en Alabama y Leviatán mandó al ejército para que los alumnos negros entraran a las aulas. 50 años después uno como ellos era presidente.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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